LECTURAS: UN VIAJE. H. G. ADLER

No, no busques en estas páginas y conducido por el título un libro de viajes al uso. No esperes de esta obra, ni del autor, claro, una guía donde el viajero puede encontrar consejos sobre qué visitar, donde comer o pasear, tampoco encontrará ninguna reseña sobre dónde hospedarse.

Hans Günther Adler en el relato que construye en Un viaje, Galaxia Gutenberg; 2010 en su condición de judío perseguido por el régimen nazi, recrea el tránsito desde la condición de humano hasta la negación de la misma, la “cosificación” de las personas, de la identidad a la no identidad, en definitiva de la vida a la “no vida”, que no la muerte.

El personaje del doctor Leopold Lustig, doctor en medicina general, junto con su familia encarnan ese tránsito en el que de manera circular cada vez se va estrechando cada uno de ellos y ve nuestro doctor como se le va despojando de su condición de humano de forma inexorable, sin explicación y sin nada que sea una referencia para quien sufre tal situación.

En un solo capítulo, Presagios H. G Adler desgrana cada una de las situaciones en las que se coloca a los perseguidos y como los círculos se van cerrando cada vez más. Desde la incredulidad, el no creer que algo así pueda pasar nuestro doctor sigue sufriendo cada vez más, aunque siempre guarde la esperanza de sobrevivir, de escapar a esa pesadilla en la que está envuelto.

Les dejo con algunos párrafos. Espero que les resulten interesantes.

 

“-Pero no puede ser tan malo, porque no está muy lejos y tenemos un punto de destino concreto. [pág. 12]

…¡Consolaos con el pasado! Nadie os preguntó por el derecho que asistía cuando colocasteis en la puerta de la casa y en la puerta de vuestro piso esa placa: Dr. LEOPOL LUSTIG. MEDICINA GENERAL.

Eso se os concedió por pura magnanimidad, y vosotros lo habéis disfrutado… [pág. 26]

-los pisos desocupados muchas veces los desvalijan.

-¿Los desvalijan?

-Los desvalijan y tienen que entregar la llave. [pág. 35]

La historia de la Humanidad habla de riqueza y dominación, sus cuentos y leyendas nos transmiten lo mismo. La faz de la Tierra, en la medida que el hombre le ha conferido nuevos rasgos y la ha transformado, no es sino un campo de cicatrices que esa locura cultivó y abandonó. [pág. 86]

En nombre del derecho se estableció la falta de derechos. [pág. 87]

Quien tiene un nombre disfruta de la existencia y no ha sido excluido de la comunidad de este mundo en la que toda criatura está en gozosa posesión de un nombre. ¡Alegraos todas las naciones, porque tenemos un nombre! [pág. 88]

-Mami, ¿quiénes son esos hombres tan sucios?

No, esa pregunta no la soportarían las buenas madres, porque habrían de mentir –“¡pobres hombres!-, y eso no es de recibo, o habrían de decir la verdad –“¡abortos del infierno!- y eso tampoco es de recibo. [pág. 116]

Ni siquiera podemos mostraros un certificado de defunción, no lo extendían. ¡Miradnos bien! Somos aquellos que conocíais. No podemos haber desaparecido por completo de vuestra memoria sólo porque la mayoría de nosotros ya no estemos aquí. ¡Pero no todos han muerto! ¡Creedlo, por favor! [pág. 255]

 

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