CARTA A PAPÁ NOEL

Sí, ya sé que parece extraño, muy extraño que una persona mayor, o muy mayor le escriba a Papá Noel. Éste no se ha enterado de que Noel solo recibe carta de niños donde solo hay ilusiones y deseos. Ya, ya lo sé, no se preocupen porque no estoy para ingresar en un frenopático y además mis ilusiones están puestas en otros lugares, pero les cuento. La verdad es que no se me ocurría otro destinatario al que contarle y hacerle partícipe de mis “ilusiones”, si entre comillas.

            Verán por qué. Estamos a pocos días de las elecciones y tengo dudas en quien depositar mi confianza, mi voto. Ya sé que es uno, uno entre muchos y que se perderá dentro de la urna, pero la verdad es que no sé a quién “querer”, aunque no sea al cien por cien.

            Para ayudar a Papá Noel y ver si me encuentra lo que busco, él que cumple las ilusiones de los niños, le adelanto que no busque en partidos de derecha, nacionalistas y resentidos, que es una nueva categoría y están ahí con argumentos tan peregrinos como “me cambié de partido para defender las mismas ideas”, que traducido significa: “no tengo hueco en las listas, así que me fabrico otras y a ver qué cae”. De nacionalistas y conservadores o al revés mejor no hablar, porque se me calienta el ordenador y luego digo cosas de las que no me arrepiento, pero…

            Pues ya está, busca en la izquierda y mira a ver si encuentras las cosas que te pido para depositar mi voto, si ya sé que es solo uno, pero, lo quiero.

            UNO. Que pida una ley electoral donde primen las personas y no los territorios, es decir circunscripción única.

            DOS. Ley de transparencia que permita conocer la trazabilidad de los presupuestos públicos y las relaciones contractuales con las administraciones públicas. Transparencia no es que los candidatos publiquen sus declaraciones de la renta, eso es soplillo.

            TRES. Presupuestos participativos, suena asambleario, pero no se asusten porque la idea no es asaltar el palacio de invierno, solo es exigir que la ciudadanía decida donde van los dineros públicos y cómo han de gastarse.

            CUATRO. Contemplar la progresiva implantación del salario social o renta básica para la ciudadanía.

            CINCO. Apuesta decidida y abierta por lo público. Enseñanza, sanidad deben ser la prioridad absoluta junto con la atención de mayores con una pensión digna y mayores dependientes con la creación de una red asistencial para garantizar la calidad de vida.

            SEIS. La reestructuración del mapa municipal acabando  con el despilfarro administrativo de tantos municipios en un espacio tan reducido.

            SIETE. La progresiva reducción de la dependencia energética deriva de combustibles fósiles, primando las energías limpias.

            OCHO. Prioridad al transporte público frente al privado.

            NUEVE. La ciudad para el peatón

            DIEZ. Cambios en los modelos constructivos de manera que la depredación del suelo se limite al máximo.

            ONCE. Iba a poner algo de la república, algo como que entrara en las discusiones de cara a una futura consulta ciudadana, pero vamos a dejarlo hasta la próxima carta.

            Si lees esta carta antes de que le llegue a Papá Noel y quieres añadir algo más, seguro que él estará encantado de leerlo y yo quedaré profundamente agradecido por todas las aportaciones.

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