LECTURAS: B-17G. PIERRE BERGOUNIOUX

               En sesenta y dos páginas (el libro tiene 75 porque incluye el postfacio de Pierre Michon) Pierre Bergounioux, ed. Alfabia, 2011, reúne una serie de reflexiones sobre la guerra, sus protagonistas y lazos que cohesión a quienes se juegan la vida en el frente de batalla.

            Las imágenes, en blanco y negro, borrosas tomadas desde un caza alemán en las que un B-17 acaba convertido en la bola de fuego es el arranque de sus reflexiones. Un recuerdo de su infancia da pie a un análisis de cómo la primera mitad del siglo XX, tremendamente convulso, donde los cambios ya en el tiempo se sucedían a una velocidad antes desconocida en la Historia. Una generación, como afirma Marc Bloch fue testigo de cambios sustanciales en la Humanidad.

            La tecnología puesta al servicio de la guerra permite ver como aquella máquina de guerra, concebida para matar, que lleva en sus entrañas a una tripulación que ha creado unos lazos, unas afinidades marcadas por un objetivo común: la lucha contra el mal, podrá acabar convertida en un amasijo de hierros retorcido, aún así ese objetivo cohesionaba a unos jóvenes que sabían que en cada una de las misiones, sobre objetivos militares o sobre las ciudades alemanas, podían dejar su vida.

            ¿Qué pasa por la cabeza de esos jóvenes tripulantes que ven llegar a su estela la muerte? El lector puede tener argumentos suficientes para su imaginación haga el recorrido en cada una de esas misiones. La artillería aérea les busca, los cazas revolotean como avispas que clavan su aguijón de muerte en aquel grupo que se desplaza pesadamente como una manada de elefantes o grandes ballenas que se mueven majestuosamente, sin prisa aparente.

            Una óptica distinta nos pondría en el lugar del cazador que con su acción y en breves segundo puede convertir una máquina de guerra y a sus guerreros con sus habilidades y sentimientos en algo irreconocible, amorfo y ataúd envuelto en llamaradas de su tripulación, esto solo con apretar el disparador de sus ametralladoras. Cada cartucho que escupen sus armas es como un telegrama de muerte.

            Muy interesante su lectura y relectura. Da para un rato, y luego si esa lectura enciende nuestras calderas imaginativas y prende la llama de los por qué, mejor que mejor. Recomendable, así que les dejo con algunos párrafos.

            Se me olvidaba, incluyo unas imágenes encontradas en internet y la reseña de una película, Memphis Belle, 1990 del director Michael Caton-Jones que puede poner cara y voz a todo lo que rodea a la guerra vista desde los ojos de unos jóvenes que saben que están allí para lugar contra el mal, algo tan impreciso pero tanta cohesión logró.

            “El viento confinado en Europa desde la antigüedad cambió de cama, llevado hacia lo lejos, a América y la Unión Soviética, por vientos de tempestad. Por supuesto fue en las viejas capitales, Varsovia, Rotterdam, Londres, San Petersburgo-Leningrado, Berlín donde cayó la lluvia de fuego y los tesoros acumulados desde el final de la Edad Media y hasta los confines del continente asiático, quedaron carbonizados; y a estos hay que añadir los hombres, las mujeres y los niños a los que una Alemania demente quemó en sus hornos. Pero fueron los habitantes del Nuevo Mundo los que experimentaron aquel burbujeo formidable en el que quedaron atrapados desde las grandes masas hasta los más pequeños detalles, la totalidad de la vida. Vertieron la energía, el entusiasmo de la gente joven…” [ob. cit. pág. 26]

           

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