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LECTURAS: EN EL JARDÍN DE LAS BESTIAS. ERIK LARSON

29 enero, 2017

ImagenSin tener una explicación clara hay determinados momentos de la Historia que para mi tienen más interés, y repito sin saber a ciencia cierta la razones que sostienen ese interés. De todas maneras los años treinta en Europa tienen el atractivo que ser, por segunda vez, una quiebra de aquellas ideas de la Ilustración y la que Europa con mayúscula parió, bien con su origen holandés, como se apunta en los trabajos sobre Spinoza, o en Francia. Es lo de menos en este momento, pero si es cierto que el auge de los estados totalitarios y cómo se fraguó su contenido es para mí un tema apasionante.

            El análisis de este periodo, como cualquier otro, requiere una óptica poliédrica y paciencia y reflexión para el encaje de los distintos puntos de vista. Julián Casanova, Europa contra Europa, 1914-1945; Saul Friedländer, El Tercer Reich, (1933-1939); o Victor Klemperer, Quiero dar testimonio hasta el final, 1933-1941; por citar algunas de las cosas que últimamente he leído y que tengo más a mano. La ficción también ha dejado novelas interesantes y ateniéndose a los hechos ocurridos se cuentan historias que son muy, muy interesantes.

            Una muestra de ese acercamiento desde la novela a esta época es: En el jardín de las bestias, Erik Larson, Ariel, 2012. Larson nos coloca a los pocos meses de llegar Hitler al poder, y lo hace desde la perspectiva del embajador de los Estados Unidos William E. Doddy su familia, especialmente su hija, muchacha en edad de merecer (expresión viejuna) y con ganas de ampliar su círculo de relaciones en el más amplio sentido del término.

            Supongo que ya se podrá imaginar por donde circulan las tramas que Larson desarrolla, todas ellas elaboradas, interesantes y que añaden diversos componentes muy propios de una novela de terror, amor, algo de novela negra, en fin un buen producto, que tiene la capacidad de atraer desde las primeras páginas. A mí me lo parece.

            Creo que en conjunto esta obra tiene todos los ingredientes para mantener la atención de quien se acerque con interés a esta época y busque añadir otro punto de vista distinto al académico para el conocimiento de unos años que fueron significativos para torcer el rumbo de Europa y del mundo.

            Les dejo con algunos párrafos por si les resultan sugerentes. El primero tiene que ver con los momentos iniciales de la llega da al poder de Hitler, todavía se podía escuchar, o hacer cosas como la que aquí se describe: “En el cabaret Katakombre, Werner Finck seguía metiéndose y haciendo bromas con el nuevo régimen, a pesar del riesgo de arresto. Durante una actuación, un miembro del público le llamó judío piojoso, a lo cual él respondió: -Yo no soy judío. Sólo parezco inteligente. El público se rió entusiasmado” [Ob. cit. pág. 56].

            Otra mención al texto, que la he elegido para hacer notar lo de académico de esta novela. Larson hace referencia a Victor Kemplerer (filólogo): “Hasta el lenguaje usado por Hitler y los oficiales del partido estaba extrañamente invertido. El término ‘fanático’ se convirtió en algo positivo. De repente, tenía la connotación que el filólogo Vicotr Kemplerer, judío residente en Berlín, describía como ‘una mezcla feliz de valor y devoción ferviente’. Los periódicos controlados por los nazis informaban de una interminable sucesión de ‘votos fanáticos’ y ‘declaraciones fanáticas’ y ‘creencias fanáticas’, todo ello cosas buenas. Se describía a Göring como ‘un amante fanático de los animales’. Fanasticher Tierfreund.

            Ciertas palabras muy antiguas estaban adquiriendo un nuevo uso oscuramente robusto, como averiguó Klemperer. Übermensch: superhombre. Untermensch: subhumano, queriendo decir ‘judío’. También surgían palabras totalmente nuevas, entre ellas Strafexpedition: ‘expedición punitiva’, el término que aplicaban las tropas de asalto para sus incursiones en barrios judíos y comunistas”. [ob. cit. pág. 141]

Aclarando

17 enero, 2016

Que somos políglotas de nuestra propia lengua no es descubrir nada nuevo, al contrario esa “sapiencia” nos permite usar registros distintos en situaciones diversas, desde la charla de barra de bar hasta el discurso académico el abanico es amplio, ahora bien no alteremos significados a gusto y capricho del hablante y el momento. Álex Grijelmo lo aclara: El primer deber de las palabras es respetar su significado, aquel del que se impregnaron por su uso al través de los siglos. Y que puede variar, desde luego, pero nunca de un día para otro; y mucho menos por la decisión interesada de quien las use.” (El País, 17/01/16)

            Cuando se escucha a la “nueva política” hablar de turnismo como sinónimo de bipartidismo, creo que se induce al error de forma deliberada. El turnismo queda claro, su significado, tal y como lo explican Julián Casanova y Carlos Gil Andrés en Breve historia de España en el siglo XX. En el texto que se transcribe a continuación se pueden disipar las dudas.

[…] El funcionamiento del sistema político era bien conocido por los contemporáneos. El voto de las urnas no determinaba la composición del parlamento y éste a su vez, el signo político del poder ejecutivo, sino que era la prerrogativa regia la que decidía el Gobierno, quien “fabricaba” una cámara legislativa favorable. En efecto, cuando se producía una situación de crisis o se consideraba que la acción gubernamental había desgastado a un gabinete se ponía en marcha el mecanismo del turno. El Rey nombraba entonces presidente del consejo de ministros al líder del partido contrario y le entregaba el decreto de disolución de las Cortes. Antes de convocar las elecciones generales se producía la operación del encasillado. Desde el ministerio de la gobernación se acordaba el reparto de escaños y se nombraba a los gobernadores civiles, los encargados de pactar con las élites provinciales y los notables locales una elecciones amañadas que garantizasen el resultado esperado. De esa manera, el gobierno de aseguraba una cómoda mayoría. [ob. cit. pág. 25]

El bipartidismo, predominio, que no exclusividad de dos partidos tal y como se da en España en este periodo democrático no tiene nada que ver con el bipartidismo del siglo XIX. Los trabajos de Julián Casanova pueden sacar de dudas a quien las tenga.

Otra falacia es hablar de segunda transición, algo que no es nuevo ya que en “la vieja política” José María Aznar utilizó la misma expresión para acuñar el comienzo de su primer gobierno. Los autores ya citados

[…] El 20 de noviembre de 1975, la fecha de la muerte de Franco, no había ningún guión escrito, ningún camino fijado de antemano para que una dictadura autoritaria de casi cuatro décadas se convirtiera de manera pacífica en una democracia. Las cosas evolucionaron de una manera determinada, pero pudieron haber sido distintas.

[…] Cuando los socialistas llegaron al poder, después de la victoria arrolladora de octubre de 1982, se podía decir que la Transición había concluido y que la democracia caminaba hacia su consolidación. [ob. cit. págs.. 203-204]

Julián Casanova/Carlos Gil Andrés. Breve historia de España en el siglo XX. Ariel quintaesencia; mayo, 2012.

IN MEMORIAM. Guillermo Cano Hernández

1 julio, 2015

Ya terminó el curso. La comida de celebración este año en el IES La Laboral no fue una más. No estaba Guillermo. A Guillermo Cano Hernández se lo llevó este curso la Enfermedad y con él se fue un estilo de dirección que al parecer es a extinguir.

No puedo decir en sentido estricto que conocía a Guillermo porque para ello tendría que haber sido un poco de padre, madre, hijo, hermano, amante,… y como no fui nada de eso solo centro mi recuerdo como compañero de trabajo. Sus años en la dirección del IES La Laboral marcaron una época que solo es explicable por su estilo ecléctico, incalificable, diría yo, sin embargo con unas características muy marcadas y que lamentablemente hoy han desaparecido en el nuevo estilo de dirección que marca la Administración.

Cuando llegué al centro, ya Guillermo de director, me propuse averiguar dónde lo podría encuadrar como director en las conocidas listas y clasificaciones que existen sobre estilos de dirección, al final desistí por no encontrar encuadre en ninguna de las categorías al uso, sin embargo y aunque no era un gran pedagogo, realmente no le hacía falta, su estilo era muy definido y claro. La formulación teórica estaba explícita en el día a día. Él era parte del Claustro, algo que puede parecer una obviedad administrativa, pero él era algo más porque al compañerismo y el respeto al claustro y sus decisiones era una seña de identidad. La gestión democrática era un hecho, no una etiqueta que algunos se ponen, aunque solo como etiqueta.

Los disensos en los claustros, que los hubo, acababan en la puerta del salón de actos. Nunca un mal gesto, un resentimiento o una palabra fuera de tono. En alguna ocasión que disentíamos me decía: “Enriquito no me eches pelos en la leche”. Hasta ahí llegaba.

Como suele ocurrir en muchos casos, sus méritos y su estilo adquieren su importancia cuando se compara su estilo de gestión con quienes le han precedido, modelados según las apetencias de la Administración, y ésta ha conseguido que sus elegidos queden a años luz.

Así que quienes te recordamos en la cotidianeidad del día a día, de los claustros, incluso de alguna confidencia compartida mirando al mar en Valleseco o en el piso diez de un hospital, sabemos que con él se podía contar, daba seguridad y tranquilidad en tu trabajo, te daba un plus de confianza y valoraba el esfuerzo y el trabajo sin grandes alharacas, incluso de forma socarrona, pero sincera y cercana. Además sabías que era la primera contención frente a los caprichos de inspectores y demás.

No le gustaba mucho eso de pisar las alfombras de los pasillos y despachos institucionales, intentaba solucionar todo su despacho y por teléfono donde su fiel escudero Abraham jugaba un papel fundamental. Era el artífice de tantas y tantas conversaciones. Prefería irse a echar un cigarro al fondo donde se enfrascaba cuando correspondía con el KronoWin para resolver el puzle de los horarios de cada curso. La pizarra blanca llena de anotaciones con su caligrafía de letra pequeña, las iniciales de nombre y apellidos de todo el profesorado, se las sabía de memoria, y que solo él entendía. Era una pizarra para iniciados. Completan el entorno el ordenador y el cenicero lleno de colillas. Ese era su espacio vital.

Ahora vives en la memoria, mejor sería que estuvieras, pero… y ahí cada uno de nosotros, porque creo que somos muchos te tenemos presente con lo que atesoramos durante años de convivencia y compartiendo momentos. También tengo una cosa clara, si ahí hay centros que dirigir y buscan director no darías ni un paso. No es La Laboral.

Los números de 2014

30 diciembre, 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.900 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 48 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

LA CAJERA RUBIA

29 septiembre, 2012

Anoche dormí mal, la verdad muy mal. Es cierto que me acosté más tarde lo normal, pero ni la cena fue pantagruélica, incluso contando el antalgín que me tomé para el dolor de espalda; ni hubo exceso de alcohol, bueno de nada, sin embargo fue recurrente la pesadilla con la cajera rubia de Mercadona.

            Soñé que todas las cajeras de Mercadona se habían confabulado con el dueño de esta secta para estafar a los clientes incautos, entre los que creo que me cuento, digo que me cuento porque la lista de la compra después de haber pagado solo me sirve para abrir la valla con el código de barras. Nunca me he parado a mirar y comprobar si se corresponde con lo que hay en el carro, solo escucho la voz de mi cajera, hay confianza, cuando me dice el total de la compra, y ya, tarjeta y adelante.

            Pues sí, soñé que todas las cajeras mantenían su puesto de trabajo y además obtenían un plus en la confianza del jefe cada vez que lograban escamotear al cliente confiado algunos céntimos pasando por el control del código de barras los productos más de una vez; escamoteando en la pescadería algo de lo comprado, que en el trayecto hasta tu casa solo quedaba la etiqueta en la bolsa, pero el producto había desaparecido. Un pulpo se me perdió en el camino. No soy despistado pero no tanto, el pulpo debería haber hecho el recorrido hasta casa con un abadejo, pero no, el abadejo llegó solo, aunque el pasaje de él y el pulpo venía en la bolsa.

            Es verdad que la cajera siempre ha sido muy amable y nunca me creí que había ligado o algo así, simplemente suponía que era una estrategia comercial, o simplemente cortesía y gracias personal, pero no, después de la pesadilla de anoche creo que hay una confabulación de las cajeras contra los incautos y plegadas a los caprichos del gran propietario que quiere seguir arañando unos céntimos a los bolsillos de los despistados y confiados clientes que engordan una cuenta de resultados ya suficientemente abastecida.

            No había amanecido, casi, y salí de la cama en busca de la lista de la última compra, pero no la encontré, quería comprobar si la pesadilla era real. De todas maneras me temo que me ha engañado otra vez, porque me sorprendió que estuviera más amable de lo habitual, era casi la hora de cerrar y tenía una risa no angelical, porque no sé cómo se ríen los ángeles, pero muy seductora. La próxima vez, si no tengo mucha prisa prometo mirar la lista con detalle y no sonreírle demasiado, o casi nada, porque me sienta mal que me engañe, pero peor me sienta que esté de acuerdo con su jefe para burlarse y estafar a los confiados clientes adeptos a esta Cienciología comercial. Confío en cumplir mi promesa de mirar la lista y algo menos a los ojos de mi cajera.

LECTURA: DE EL ALEMEIN A ZEM ZEM, KEITH DOUGLAS

28 junio, 2012

ImagenComo suele ocurrir con esto de las lecturas existen pequeñas joyas escondidas que llegan tarde, pero llegan a tus manos. Eso me ha pasado con el relato que escribe Keith Douglas (1920-1944) sobre su participación en la famosa batalla de El Alemein en la segunda guerra mundial. De El Alemein a Zem Zem; Reino de Ronda, 2012, es la desmitificación de la épica de la guerra, es el relato de alguien que quiere estar allí y cuenta qué y cómo vive: “No escribo sobre estas batallas como soldado, ni intento comentarlas en tanto que operaciones militares. Pienso en ellas –de forma egoísta, pero tal como siempre las recordaré- como mi primera experiencia de combate: y así es como hablaré de ellas. Decir que consideré la batalla de El Alemein como una ordalía suena pomposo, pero sí pensé en ella como una prueba importante, que tenía todo interés en superar”.

           

            Desde un destino cómodo en la retaguardia hace lo posible y lo imposible por participar activamente en el frente, en la campaña de África a bordo de un blindado Crusaders, que durante gran parte del relato se convierte en el ombligo del mismo y lo que sucede en él y su alrededor dan cuerpo a numerosas páginas en las que desgrana lo cotidiano y más pegado a la piel del conflicto y que en definitiva son las historias que no salen en los grandes tratados sobre la guerra. “Tuve que esperar hasta 1942 para entrar en acción. Me alisté en septiembre de 1939 y, durante los casi dos años que anduve haciendo tiempo por ahí, nunca me abandonó la certeza de que la experiencia del combate era algo que debía adquirir. Con independencia de los cambios que se puedan producir en la naturaleza de misma de la guerra, el campo de batalla es el sencillo escenario principal de la misma: es en él donde ocurren las cosas interesantes”. Las noches sirven para, no solo descansar sino comentar, discernir el por qué de la guerra, consecución de intereses, y allí está la tropa para que se materialicen esos intereses. Y así ve a sus iguales: “Resulta emocionante y asombroso ver a miles de hombres, muy pocos de los cuales tienen un atisbo de por qué luchan, pasando penalidades, viviendo en un mundo antinatural, peligroso, aunque no del todo terrible, teniendo que matar y ser muertos y, con todo, a ratos conmovidos por un sentimiento de camaradería hacia los hombres que los matan y a quienes ellos dan muerte, porque están sufriendo y experimentando las mismas cosas”. Las relaciones con los compañeros en un ejército como el inglés donde la vieja escuela marca mucho, junto con su tradición de ejército colonialista y donde las diferencias de clases están muy marcadas son las coordenadas que enmarcan las palabras anteriores y el conjunto de la obra; el pillaje como forma de sustento y de obtener trofeos de conquista, es otro de los momentos a los que Douglas dedica tiempo. Una Lüger, una Beretta son algunos de los ejemplos de trofeos, que después si hace falta se intercambian por lo que se necesite en un momento determinado.

 

            La vida cotidiana en los campamentos, el papel de los libros en los momentos de ocio; el miedo antes de entrar en batalla o al percibir al enemigo en la lejanía, el dolor físico producido, no ya por heridas de guerra, sino picaduras de insectos, dolores de cabeza, resacas, como no. La falta de aseo, suciedad y los “achaques” del blindado son algunos de los “lugares” por donde discurre el relato, junto con todo el recorrido que hace por los hospitales de campaña después de sufrir las consecuencias de la explosión de una mina. Todo esto junto a las descripciones del paisaje, el desierto se presta a ello, y a lo mejor como lectores tenemos presentes las imágenes que nos ha dejado el cine con Lawrence de Arabia, por ejemplo.

           

            En fin, una obra necesaria para colocar al lector cerca de lo cotidiano del soldado y que lo es porque ha buscado estar en primera línea de batalla y que a pesar de ese interés no lo tiene o no busca en el relato, como indica al principio la visión del militar. Les dejo con algunos párrafos más y espero que les resulte sugerente lo comentado.

           

            “Las tumbas cavadas y marcadas con más premura eran de italianos, en algunas de las cuales habían colgado o depositado el feo casco colonial italiano forrado de verde. Hay algo impresionante en esos cascos de acero colgados en las cruces, algo que vincula a esos muertos con caballeros enterrados bajo su escudo de armas. Pero cuán patéticamente lógico y humano –uno de esos toques de involuntaria comedia que hace difícil que se enfade uno con ellos- que los italianos hayan suplido el casco de acero con un ridículo salacot de rebajas abollado. Pero el casco de acero constituye una lápida impresionante y es su propio epitafio. El casco colonial de cartón sólo parece indicar que hay basura debajo y para eso bien se podría dejar un desecho cualquiera para marcar el sitio. Tal vez este epitafio le llegue más al corazón a los que lo lean”

CINE: THE TURIN HORSE, BÉLA TARR

24 junio, 2012

Ayer, mientras las calles estaban casi desiertas y los televisores eran un imán para millones de espectadores que esperaban que la selección española de fútbol diera buena cuenta del equipo francés, un puñado de espectadores, no muchos, la verdad nos sentábamos en la sala del TEA (Tenerife Espacio de las Artes) para contemplar The Turin Horse del director húngaro Béla Tarr.

 

            El mundo cerrado, anodino de un padre y una hija que viven aislados en una granja en ninguna parte en la que la música la pone el viento y lo cotidiano se convierte en un sin vivir. ¿Para qué vivir, si la vida es lo que experimentan este hombre y su hija? El blanco y negro, muy crudo el negro, casi sin matices, la inexpresividad de los rostros, la repetición fatigosa y cansina de cada día me dejaron pegado a la butaca buscando algo que justificara la vida, pero la vida con sensaciones, cualquiera que sirviera para demostrar vitalidad, ruptura con lo repetitivo de cada día y que no aparece por ninguna parte.

 

            En solo treinta y dos planos (del número me entré al final) se pasan dos horas y media de metraje en los que buscas una variante en lo cotidiano, vestirse, alimentarse, buscar agua, solo el cambio de punto de vista de la cámara le da cierto dinamismo a la película, que arranca con la anécdota de Nietzsche y el caballo maltratado. Aquí ese caballo, viejo, maltratado es la imagen de esa Humanidad abandonada y sin esperanza. El animal deja de comer y espera la muerte, que no es otra cosa que la imagen de una sociedad desencantada y sin futuro.

 

            En fin, dos horas y media en las que el director una y otra vez, hasta seis, insta al espectador a reflexionar. Lo que estás viendo también se llama vida. Si tiene oportunidad la pueden ver hoy domingo.

 

 

 

LA LECHE DE CABRA Y LOS IDIOMAS

6 junio, 2012

Científicos majoreros adscritos a la quesería del Cabildo han descubierto, después de arduos trabajos y numerosos ensayos, que el consumo de leche de cabra majorera perfecciona el dominio de otros idiomas.
Tras numerosos ensayos con el cochino negro procedente de La Palma se ha podido comprobar que después de la ingesta de la leche de forma controlada y el cochino hoza en un terrero, su gruñido tiene similitudes con un dialecto del Norte de Noruega. Marcial Morera, miembro de la Academia de la lengua canaria, constata dichas similitudes, pero también señala que hay rasgos en el gruñido que lo acercan al amazigh clásico del norte de África, pero mirando al sur.
Hasta el momento no se ha experimentado con humanos, pero la intervención del portavoz del gobierno explicando las razones del aumento del desempleo en Canarias, mientras que en el resto de comunidades descendió, resultaron muy confusas y es posible que en el desayuno de ese día hubieran trazas de esa leche, o por lo menos un pelo de cabra majorera cerca.
Marcial Morera, una vez más, afirmó que no existe coincidencia con lo experimentado con el cochino negro, sin embargo en las expresiones y fonética del portavoz si se detectó cierta relación con un dialecto del Papúa-Guinea del sur, común en aquel lugar, por lo visto.
Dado lo extraordinario y excepcional de las investigaciones realizadas el gobierno de Canarias está pensando cambiar las prospecciones petrolíferas por la cría de cabras, y de camino lanzar una campaña para que cada canario ponga una cabra en su vida

VOLVER, UNA VEZ MÁS

6 junio, 2012

 

[…]

Quiero quedarme en medio de los libros

en ellos he aprendido a dar mis pasos

a convivir con mañas y soplidos vitales

a comprender lo que crearon otros

y a ser por fin

este poco que soy

 

            Aprovecho la última estrofa del poema Libros de Mario Benedetti; Biografía para encontrarme, Alfaguara, 2011, porque me sirve para señalar dónde he estado desde la última entrada en este cuaderno, enero de este mismo año. Es verdad que no solo he estado entre libros y películas, son mis pasiones confesables. También mi tiempo se ha ido entre manos que acarician, ojos que miran con pasión y otras cosas más cotidianas y prosaicas, así que no sigo.

            Mi intención, una vez más, así que de antemano soy poco creíble por la inconstancia, es intentar tener regularidad en recoger aquí las reflexiones que aparecen después de las lecturas, de las películas vistas y no dejo atrás lo que la propia realidad del transcurrir de cada día se preste al comentario.

            Ya está bien de disculpas y volviendo a Mario Benedetti y su poemario, que como se afirma en el prólogo del mismo, el autor no le dio su “rigurosa mirada final”, aún así es un libro pleno, sugerente, con detalles muy íntimos y versos que puedes hacer tuyos con la seguridad de contar con el beneplácito de Mario (hay confianza. Bueno la que da ser un viejo lector de su obra).

            Aprovecho los versos del poema Paréntesis para invitarles/sugerirles la lectura de esta obra y al mismo tiempo pasarse por este cuaderno cuando les apetezca.

 

Paréntesis

Acompáñenme a entrar en el paréntesis

que alguien abrió cuando parió mi madre

y permanece aún en los otroras

y en los ahoras y en los puede ser

lo llaman vida si no tiene herrumbre

yo manejo el deseo con mis riendas

[…]

Busco mis cómplices en la frontera

que media entre tu piel y mi pellejo

me oriento hacia el amor sin heroísmo

sin esperanza pero con memoria

 

por ahora el paréntesis prosigue

abierto y taciturno como un túnel

 

Lo dicho, recomendable.

 

 

RECUERDOS DESDIBUJADOS

23 febrero, 2011

Con la mayor modestia del mundo voy a intentar plasmar en estas líneas las sensaciones que tengo de aquella tarde de hace treinta años. Si de la tarde del golpe, en la que se tambalearon todas las ilusiones y las expectativas se apagaron de forma instantánea. Dicho esto, y si me atrevo a escribir es porque me lo ha pedido alguien a quien quiero mucho.

La verdad que los días previos al golpe y ya anunciado el pleno para nombrar a Calvo Sotelo, precedido del discurso de Adolfo Suárez que con un lenguaje algo críptico renunciaba a la presidencia de gobierno y me dejaba, no solo a mi seguro, con la sensación de no saber exactamente qué pasaba. El ejercicio de leer entrelíneas en momentos como ese alcanza el mayor grado de especulación posible. Los episodios y sorpresas se sucedían sin tiempo a vislumbrar el verdadero alcance de cada uno de ellos, y así, mientras se votaba en el Parlamento la candidatura del propuesto como futuro presiente, yo estaba en casa, sentado en el despacho haciendo cosas del colegio. No recuerdo si corrigiendo o preparando cosas de clase y como sonido de fondo la radio que transmitía el pleno del Congreso. No tengo conciencia del momento exacto en el que descubro la gravedad de lo que estaba sucediendo, pero sí recuerdo que  tuve esa sensación de miedo, no creo que fuera otra cosa, en la que el estómago se te pega al espinazo y ya se te caen todos los palos del sombrajo. ¿Y ahora qué? El vacío y los peores vaticinios por delante.

 

Superado este choque inicial lo inmediato era ir a buscar a mi hijo que estaba en la guardería. Él contento, salía antes. Lo miraba y pensaba lo peor. No recuerdo nada especial en la calle que significara alarma. De ahí en adelante hasta el día siguiente se agolpan los recuerdos, difusos y desordenados. Llamadas de teléfono, la radio encendida, la televisión y poco más porque ahora parece que todo fue rápido, se resume en un reportaje de televisión o de radio y ya está, pero la realidad fue bien distinta porque las horas pasaban lentamente y entre algún dato que iba cayendo de la radio o imagen de la televisión, las cosas se veían con algo de optimismo o con el pesimismo más profundo y el cambio de perspectiva en ocasiones dependía hasta del tono de voz de quien hablara en la radio. En este punto recuerdo la llegada de la columna de soldados de la policía militar a las puertas del Congreso. Me dio la impresión de que aquello ya no tenía remedio.

 

El sueño me llevaba casi de la mano, pero seguía en un duermevela pendiente de la radio y la televisión sin sonido. El mensaje del rey daría un respiro, solo un respiro, todavía están los guardias estaban dentro del hemiciclo.

 

La mañana obliga  a salir a trabajar sin saber qué va a pasar, aunque parece que la situación se normaliza, o eso quiero pensar. La jornada en el colegio no da nada más que para comentar lo que ha pasado y creo recordar que fue un día donde faltaron muchos niños, que aquello casi no parecía un colegio porque ni bullicio, el normal de cada día se apreciaba. Todos teníamos anécdotas que contar.

 

Los detalles de todo el desarrollo de este sonrojo nacional ya es conocido, bueno creo que casi todo, pero las sensaciones que cada uno de nosotros llevamos dentro con el paso del tiempo creo que se van desdibujando y a  mi cuesta hacer un relato detallado de esas horas, aunque lo que no se podrá olvidar nunca es el miedo a vivir aquello que nos habían contado, aquello sobre lo que habíamos leído y que nunca pensamos que se podría volver a repetir, a pesar de todo lo que estaba cayendo en aquellos momentos.

En la actualidad intento que mis alumnos logren identificarse con aquella situación, pero me resulta difícil, pongo todos mis medios pero no creo que lo logre, por lo menos de forma satisfactoria. Lo seguiré intentando.