Posts Tagged ‘democracia’

JUAN JOSÉ SEBRELI POLÉMICO

11 noviembre, 2008

A la espera de poder leer el libro, lo último publicado y conocido aquí en España de Juan José Sebreli Comediantes y mártires (Debate), adelanto lo que publica hoy El País. No dejen de leer los comentarios que muchos atacan sin mesura y sin conocimiento, creo, lo que afirma Sebreli, que ha tenido la valentía de cuestionar un mito, que para muchos tiene el valor cercano al que le dan las religiones a sus dioses, santos o santurrones. Que nadie se moleste cuando se cuestionan los dogmas, sólo que se busquen argumentos racionales no pasionales para defender las ideas, porque de los argumentos pasionales se pasa con bastante facilidad a los argumentos brutales. La línea que los separa es imperceptible. Ya les contaré del libro. Este fin de semana lo leeré.

Documento donde aparece una breve intervención de Juan José Sebreli en defensa de la libertad en Cuba.

Para saber más [+]

Para saber más [+]

He añadido la portada de dos de los títulos más significativos de Sebreli, quien junto a T. Todorov hacen una defensa singular de La Ilustración. Recomendables ambos libros.

Anuncios

PAÍS, ¿QUÉ PAÍS?

2 noviembre, 2008

Fallas, lunares, orejas

Por: Elespectador.com

LAS PALABRAS QUE ESCOGEMOS PARA hablar sobre cualquier asunto no son neutras ni son siempre inocentes. Al usar una expresión en vez de otra, lo que estamos revelando es una actitud mental, bien sea de censura, de complacencia, o bien, como en el caso que voy a analizar, un intento por disminuir y casi minimizar la gravedad de los hechos.

La revista Semana, en su edición virtual, señala que el presidente Uribe les dio “otro jalón de orejas a los militares”. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, habló de “lunares” que no manchan por entero a la institución militar. Y el ministro de Justicia, Fabio Valencia Cossio, declaró que hubo “fallas cometidas por algunos miembros de la Fuerza Pública”. “Fallas, jalón de orejas, lunares”, esas son las expresiones que se usan. Tengan en cuenta que, en los tres casos, estamos hablando de crímenes atroces, es decir, de la desaparición, y posterior asesinato, de algunos jóvenes inocentes de Soacha y otras poblaciones o barrios pobres del país. Pero el lenguaje que emplean para comentar el castigo a semejantes crímenes, es el mismo que usaríamos para reprender, casi con simpatía, la indisciplina o las picardías de un grupo de niños en la escuela: jalarle las orejas por sus fallas a uno de los lunares de la clase.Naturalmente la purga de 27 oficiales y suboficiales es mucho más que un “jalón de orejas”, es una echada del colegio. Pero aunque la medida le dé una buena señal al Ejército, es insuficiente. Ante todo, no sabemos si todos los oficiales destituidos están implicados en esta masacre de jóvenes, o si entre ellos se aprovecha la ocasión para sacar oficiales por otros motivos inconfesables; se debería decir con claridad cuáles de estos militares, y en qué medida, están involucrados en el plan macabro (estilo neo-nazi) de “limpiar” los barrios de drogadictos, homosexuales, retrasados mentales o simples inconformes, mediante la carambola a dos bandas de engañarlos, alejarlos del sitio, y luego presentarlos como subversivos muertos en combate. Esto es atroz y no se resuelve con una simple destitución de militares. Habría que revelar la verdad completa de los llamados “falsos positivos” (ot

ro eufemismo del lenguaje para no hablar de terrorismo estatal), pedirle perdón a todo el país, y reparar a las víctimas (y cuanto antes, no dentro de quince años cuando lo ordene la Comisión de Derechos Humanos de la OEA). Está bien que Uribe, al fin, les hable duro a los militares, la institución más mimada y mejor financiada durante sus dos gobiernos, y que destituya a unos cuantos. Pero debería al mismo tiempo, como señalaba Rodrigo Uprimny en estas mismas páginas, comprometerse también con el apoyo al proyecto de ley que busca dar

reparación a las víctimas de los agentes del Estado. Es imperdonable que el Gobierno se oponga a una medida que es obvia en un país donde muchas veces ha sido el Ejército (en alianza con los grupos paramilitares, o con los narcos) el que ha cometido actos de una sevicia inaceptable contra la población civil. Cuando salieron a relucir los falsos positivos de Soacha, el Gobierno quiso tapar el escándalo inflando en los medios el crimen de un niño secuestrado y asesinado por su padre. Antes, cuando el Polo citó al ministro Santos para un debate sobre el premio a los

militares por matar falsos subversivos, hace años, se dijo que esas denuncias no eran más que calumnias de la oposición. Ahora resulta que no lo eran; las calumnias acabaron siendo verdades, y los falsos positivos deberían tener otro nombre: crímenes atroces más que homicidios simples. Ahora todos los ciudadanos tendremos que responder, con los impuestos, para pagar millonarias y justas indemnizaciones a las víctimas. Ojalá los militares implicados participen también con su patrimonio. Y ojalá estas destituciones no se queden en mera propagand

a, “jalones de orejas, fallas menores y pequeños lunares” de una institución intocable y ejemplar.

Dirección web

fuente:

http://w

ww.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/hector-abad-faciolince/columna87342-fallas-lunares-orejas

¿Ven lo que cuesta ser un país ordenado, organizado y con instituciones fuertes? Piensen y comparen lo que es un país como España -con todos sus defectos, problemas, monarquía y demás- con lo que vemos por esos “mares a fuera”. Ganar en respetabilidad de las instituciones es algo fundamental y soporte básico para creer en el Estado como esencia del desarrollo de la ciudadanía y sus derechos. Ante u juez hay que poner a aquellos que vulneran la ley por muchas chapas que tengan en el pecho y estrellas en las hombreras.
Héctor Abad pone los puntos sobre las íes

PAÍS, ¿QUÉ PAÍS?

2 noviembre, 2008

Fallas, lunares, orejas

Por: Elespectador.com

LAS PALABRAS QUE ESCOGEMOS PARA hablar sobre cualquier asunto no son neutras ni son siempre inocentes. Al usar una expresión en vez de otra, lo que estamos revelando es una actitud mental, bien sea de censura, de complacencia, o bien, como en el caso que voy a analizar, un intento por disminuir y casi minimizar la gravedad de los hechos.

La revista Semana, en su edición virtual, señala que el presidente Uribe les dio “otro jalón de orejas a los militares”. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, habló de “lunares” que no manchan por entero a la institución militar. Y el ministro de Justicia, Fabio Valencia Cossio, declaró que hubo “fallas cometidas por algunos miembros de la Fuerza Pública”. “Fallas, jalón de orejas, lunares”, esas son las expresiones que se usan. Tengan en cuenta que, en los tres casos, estamos hablando de crímenes atroces, es decir, de la desaparición, y posterior asesinato, de algunos jóvenes inocentes de Soacha y otras poblaciones o barrios pobres del país. Pero el lenguaje que emplean para comentar el castigo a semejantes crímenes, es el mismo que usaríamos para reprender, casi con simpatía, la indisciplina o las picardías de un grupo de niños en la escuela: jalarle las orejas por sus fallas a uno de los lunares de la clase.Naturalmente la purga de 27 oficiales y suboficiales es mucho más que un “jalón de orejas”, es una echada del colegio.[+]

¿Ven lo que cuesta ser un país ordenado, organizado y con instituciones fuertes? Piensen y comparen lo que es un país como España -con todos sus defectos, problemas, monarquía y demás- con lo que vemos por esos “mares a fuera”. Ganar en respetabilidad de las instiuciones es algo fundamental y soporte básico para creer en el Estado como esencia del desarrollo de la ciudadanía y sus derechos. Ante u juez hay que poner a aquellos que vulneran la ley por muchas chapas que tengan en el pecho y estrellas en las hombreras.

Héctor Abad pone los puntos sobre las íes

DOÑA SOFÍA Y DOÑA PILAR

1 noviembre, 2008

Tarde desapacible, algo de frío en la calle y el viento que juega con las hojas manchadas de barro al caer en los charcos de los jardines de La Zarzuela. Detrás de los cristales blindados del pequeño salón de la planta baja, decorado estilo “remordimiento español”, dos damas toman té, porcelana china y cucharillas de plata fina ocupan la pequeña mesa que está entre dos cómodos sillones de orejas –creo que se llaman así- que da asiento a sus ilustres posaderas. Una de las damas de este retrato, doña Sofía, consorte de Don Juan Carlos, reina, por tanto, viste traje chaqueta gris plata y a su cuello collar de perlas, simple; la otra dama de verde botella su vestido y pendientes de plata fina. Doña Pilar se dedica a lo que ella considera periodismo –ahora es experta zarzuelóloga –este “palabro” se me acaba de ocurrir-, digo que es experta en los asuntos cotidianos de La Zarzuela, la casita de doña Sofía.

Este es el retrato de estas dos mujeres que en el ratito que están allí sentadas hablan de lo divino y de lo humano, y Pili –ya hay confianza- que es algo cotilla le suelta hilo a doña Sofía –no hay confianza- para diga y diga, y ella dice, y dice cosas que Pili luego cuenta en un libro –libro que le va a salvar el fin de año-. Del contenido del libro ya se han hecho eco los medios de comunicación –promoción gratuita para Pili- y al parecer algunas personas se han escandalizado de lo que opina doña Sofía sobre lo divino y lo humano. Presto el equipo de emergencias ha salido a desmentir lo dicho. A Pili no le ha gustado esto, bueno eso parece porque el libro tiene una buena promoción y eso es lo que importa.

Yo no sé donde está la sorpresa, porque creo que muchos intuíamos lo que pensaba porque se le ve a doña Sofía -no hay confianza- muy católica, apostólica y casi norteamericana, pues que va a opinar de las parejas de homosexuales, del aborto, de la eutanasia y de todos esos temas. ¿Alguien esperaba que diera vivas a la República, que pidiera el aborto libre y gratuito? Pues no, no iba a hacerlo y lo que dice Pili que ha dicho está dentro de lo normal en doña ella –es que no hay confianza-.

Doña ella sabe que está donde está porque en un momento dado –murió el dictador- se optó por una fórmula de compromiso para determinar el modelo de Estado. La Jefatura del Estado Español quedaba en manos de la monarquía, y salió lo que salió. Ella y su consorte han jugado su papel, el que le asignaron y ahí siguen. En algún momento, espero verlo y participar, a los españoles se nos darán las facilidades oportunas para poder discutir la fórmula de compromiso a la que se optó en su momento para la Jefatura del Estado y así poder decidir libremente el modelo de estado, mientras tenemos que seguir –con dignidad- aguantando una institución muy alejada de lo que es un principio fundamental en democracia: el derecho de la ciudadanía para decidir sobre todo lo que le atañe, todo.

En fin que el asunto no asusta, no da para más, pero ha llenado espacios de radio televisión y páginas de periódicos. Es la alternativa a los porcentajes de las bolsas.