Posts Tagged ‘dictadura’

SIN TREGUA

7 abril, 2009

Massera y Vilela, asesinos

Massera y Vilela, asesinos

Sí, sin tregua hay que buscar allí donde estén a todos y cada uno de los responsables de violación de los derechos humanos y que estén acusados de delitos de lesa Humanidad. Massera es uno de ellos y no valen excusas de enfermedades, inventadas, edad y otras artimañas utilizadas para eludir la acción de la Justicia. Hay que sentarlos en el banquillo. Massera ya cayó.

La Justicia de Italia juzgará en ausencia al ex jefe de la Armada por la desaparición de cuatro personas

Los crímenes sin fronteras de Massera

El 30 de septiembre comenzará el juicio contra Emilio Eduardo Massera por la desaparición de Angela María Aieta, Giovanni Pegoraro, su hija Susana y su nieta nacida en cautiverio. En la Argentina siguen frenadas las causas en su contra.

Por Adriana Meyer

Italia avanzó ayer en el procesamiento del genocida Emilio Eduardo Massera y comenzará a enjuiciarlo “en rebeldía” el 30 de septiembre por el asesinato de tres ciudadanos ítalo-argentinos durante la dictadura. “Es un momento de gran satisfacción que parecía que nunca llegaría, que nunca íbamos a poder juzgar a Massera, pero gracias a la determinación de los jueces italianos ahora será posible llevar a los estrados este caso”, dijo Giancarlo Maniga, abogado de los familiares de las víctimas sobre la decisión de un tribunal de Roma que vio indicios de una “corresponsabilidad más que fundada” de Massera en los homicidios de Angela María Aieta, madre del dirigente de la JP Dante Gullo, secuestrada el 5 de agosto de 1976; así como de Giovanni Pegoraro y su hija, Susana, ambos secuestrados el 18 de junio de 1977, y de su nieta nacida en cautiverio. Mientras tanto, la Justicia argentina revisa la determinación de que el anciano ex almirante es inimputable, algo que frena los procesos locales en los que está acusado. [seguir leyendo]

Anuncios

JUSTICIA EN ARGENTINA

31 enero, 2009

La causa Posadas a juicio

INCLUYE AL DICTADOR BIGNONE Y A OTROS SEIS MILITARES Y CIVILES

Inmediatamente después del golpe de 1976, el hospital de Haedo fue ocupado por una patota que hasta armó un centro de torturas interno. El juez Rafecas elevó a juicio el caso, pero pueden pasar años antes de las audiencias.

Por Diego Martínez

ARGENTINA DICTATOREl juez federal Daniel Rafecas elevó ayer a juicio oral y público la causa por secuestros y torturas a médicos, enfermeros y empleados del Hospital Posadas durante los días posteriores al golpe de Estado de 1976. La elevación abarca a cinco imputados, incluido el dictador Reynaldo Bignone, en tanto otros seis estuvieron en la mira de la Justicia por su participación en los mismos delitos pero murieron a tiempo de no rendir cuentas. Por conexidad con otros expedientes vinculados con el Primer Cuerpo de Ejército, la causa quedó radicada en el Tribunal Oral Federal 5, que acumula juicios por crímenes de lesa humanidad para no menos de un lustro, dato no menor si se considera que tres imputados tienen más de 80 años.

El 28 de marzo de 1976 el policlínico Posadas, en Haedo, fue ocupado por una patota al mando del general Bignone, delegado de la junta militar en el área de Bienestar Social, que designó como interventor al coronel médico Agatino Di Benedetto. En los días posteriores fueron detenidas cuarenta personas, distribuidas luego en comisarías, cárceles y la Superintendencia de Seguridad Federal. Seis fueron trasladadas a El Chalet, centro clandestino ubicado en la residencia del flamante director, dentro del predio del hospital, donde fueron interrogadas bajo tortura. El médico Jorge Roitman y el empleado Julio Quiroga nunca reaparecieron. A mediados de abril de 1976 se instaló en el hospital un grupo de tareas que los empleados llamaban “Swat”, con la misión de proteger el lugar de “resentidos, disociadores y subversivos”. La banda, integrada por varios civiles, ostentaba sus armas en los pasillos y participaba de operativos en la calle y en domicilios particulares.

[LEER MÁS]

No hay que dar tregua a los asesinos, allí donde estén, tengan la edad que tengan, se tienen que sentar en el banquillo de los acusados y que sus actos sean puestos sobre la mesa y sufran los cargos de conciencia, si es que tienen, y el peso de la justicia, si no se equivoca. Otro más

CONSTANCIA

7 enero, 2009

los-condenamos-todos1

Hace unos días les decía que la justicia argentina, la de cualquier país, no podía dar un respiro a quienes han actuado contra la ciudadanía cometiendo delitos de lesa Humanidad. Este año que empieza va a ser el año en el que numerosos asesinos-presuntos- calienten el banquillo de los acusados. Unan la noticia aparecida ayer martes en  Página 12 “ El silencio de los represores” y vayan siguiendo la lista que va apareciendo poco a poco. Ya les queda menos.

NI UN RESPIRO

3 enero, 2009

Fijaron el día de inicio para cuatro juicios contra represores en 2009 y otros 23 procesos esperan su turno

Un fixture al que le faltan varias fechas

En la Capital, en febrero comenzará el juicio contra el general Jorge Olivera Róvere. El primer proceso contra Astiz y Acosta podría arrancar a fin de año, pero la condena se escucharía en 2010. El panorama completo en todo el país.

Sábado, 3 de Enero de 2009

Por Diego Martínez

Mientras la cantidad de represores procesados por crímenes de lesa humanidad cometidos supera el medio millar, treinta fueron condenados el último año, veinte murieron antes de llegar a juicio y los tres poderes del Estado se echan culpas unos a otros por las demoras, el programa de 2009 tiene apenas cuatro procesos confirmados y, en nota al pie, una certeza: al ritmo actual, la mayor parte de los militares, policías, sacerdotes y civiles que ejecutaron el terrorismo de Estado morirá sin condena.

El año judicial arrancará por excepción con una sentencia en enero. El Tribunal Oral Federal de San Luis dará su veredicto sobre el general Miguel Angel Fernández Gez, el capitán Carlos Esteban Plá y otros tres ex policías puntanos. Antes deberá concluir la ronda de testimoniales, que tendrá como figura estelar al arzobispo emérito Juan Rodolfo Laise, quien le encomendó al jefe militar de San Luis hacer desaparecer a un sacerdote que pretendía dejar los hábitos para casarse.

El cronograma de juicios de 2009 tiene la mayoría de los casilleros vacíos. Según el programa Memoria y Lucha contra la Impunidad del Terrorismo de Estado del CELS existen 27 causas elevadas que hacen cola en distintos tribunales federales, en tanto 150 aún están en etapa de instrucción. Desde 2006, cuando concluyó el primer juicio posterior a la reapertura de las causas (al policía Julio Simón, única condena confirmada por la Corte Suprema de Justicia) hubo en total trece juicios, incluyendo el de San Luis, que no terminó. 2008 fue el año más prolífico: ocho juicios. Al ritmo de 2008 el proceso durará casi 19 años: hasta 2027.

De las 27 causas elevadas sólo cuatro tienen fecha de inicio confirmada:

[seguir leyendo]

los-condenamos-todosLa justicia no descansa. No debe tomarse ni un respiro para dar cuenta de todos y cada uno de los asesinos que participaron en la dictadura argentina. Es cierto que a veces muestra momentos de debilidad pero está en la obligación de no cejar en el empeño y sentar en el banquillo de los acusados a todos y cada uno de los personajes que ensombrecieron a la ciudadanía argentina. Todos apostamos para que se haga justicia.

NADA JUSTIFICA A ÓSCAR [MALEVO] FERREYRA

23 noviembre, 2008

Putos y malevos

Por Sandra Russo

El Malevo Ferreyra terminó siendo un pobre infeliz sobreadaptado. Un falso titán que jugó sucio porque sus superiores se lo mandaban. Un esforzado cadete que hizo los trámites que le pedían. Matar a éste, matar a aquél. “La policía tiene que adaptarse a cualquier tipo de gobierno y somos nosotros los que tenemos que pagar las consecuencias”, dijo mientras su sobreadaptación se dirigía a Crónica TV, y estaba a punto de ofrecerse en un sacrificio sádico de dimensiones notables, toda vez que ahora hay que cuidarse de la espantosa visión del “documento histórico”, esto es: su éxtasis, agonía y muerte.

Tienen eso los malevos, y no lo tienen los putos, que son los antagonistas que les tocan. Tan infeliz fue Ferreyra, que no murió como un valiente, sino como un cholulo. La lectura de la realidad que hacía el ex policía quedó marcada por las palabras ya transcriptas. El se adaptó a lo que había que adaptarse, en la provincia que gobernaba Bussi. Y se adaptó mejor que nadie. Su fama de malevo llegó acompañada de sus primeros crímenes flagrantes. No hacía lo que había que hacer. Era un malevo. Iba más allá. No buscaba detener. Buscaba exterminar. Y a su alrededor, en esa provincia que después lo votó a Bussi, la gente hablaba del Malevo Ferreyra con admiración, como si ir más allá de un límite cualquiera fuera una virtud muy masculina. Lo estoy viendo en una foto: mira a cámara recio, como un galán de Pasión de Gavilanes. Cruza los brazos con la camisa negra arremangada en los codos. Un solo botón desabrochado. Las patillas canosas le envuelven la cara como un collar surrealista, los bigotes tupidos sugieren testosterona, las bolsas en los ojos le dan experiencia, y el sombrero Panamá lo caracteriza. Es un disfraz del malevo rural que acecha en un Lejano Oeste autóctono, en un más allá o un antes de la ley, salpicado con una pizca de falangista. [seguir leyendo]

No creo que Óscar [malevo] Ferreyra se sea un pobre desgraciado víctima del poder al que servía. No y no. Creo que era consciente de lo que hacía y de cómo utilizaba la violencia, sólo explicable por el desprecio por sus víctimas, pero es fácil para “conciencias flexibles” atribuir la responsabilidad a terceros. Los militares han inventado lo de “obediencia debida” para salvaguardar esa conciencia gelatinosa que les caracteriza y ahí, en ese refugio, intentan guardar sus desmanes. No hay justificación posible, ningún atenuante se puede aplicar a comportamientos como el de Ferreyra, así que quitarse la vida sólo fue un acto de machismo barato, de huida hacia adelante y que no impresiona a nadie y menos da pena. Quitarse la vida aquí es un acto de cobardía porque delante de un juez tendría que reconocer, por lo menos oír, cómo violentaba los derechos de otras personas sin ningún freno. Lo dicho en otro momento, que no descanses en paz Ferreyra, y que las miradas de quienes perdieron la vida en tus manos o fueron torturados, así como sus voces te atormenten para siempre.

SIGUE EL JUICIO EN BUENOS AIRES, 7 DE AGOSTO

7 agosto, 2007

Aunque lleve algunos días sin escribir no he dejado de leer la prensa en internet y el juicio sigue y se siguen sumando los testimonios que ponen a Wernich en su sitio, dejan al descubierto, cada nuevo testigo el papel de este cura con la represión y la dictadura en Argentina.

“La peor tortura la sufrí de parte de este señor, la tortura moral”

Fernando Schell, ex militante de base de la Juventud Peronista, contó en el juicio al cura Christian von Wernich los vejámenes a los que lo sometieron y cómo el sacerdote trataba de sacarle información.

Página 12

Fernando Schell estremeció con su testimonio en el juicio al ex capellán de la Bonaerense.

“Usted no es un sacerdote, es un cura con jinetas”, dijo hace mucho tiempo Fernando Schell, un ex detenido de la Brigada de Investigaciones de Quilmes que ayer declaró como principal testigo del día en la audiencia del juicio oral al ex capellán Christian von Wernich. Tras la semana de receso por la feria judicial, el Tribunal Federal Nº 1 de La Plata reabrió el ciclo de audiencias con su testimonio, que permitió encuadrar al ex capellán como un “engranaje” más del aparato represivo del terrorismo de Estado.

“Me aplicaban picana en piernas y tetillas, pero lo principal eran los golpes; pero pese a las torturas, los golpes y las picanas, la peor tortura la sufrí de parte de este señor (en alusión a Von Wernich), la tortura moral.”

Schell era militante de base de la Juventud Peronista, aunque en el centro clandestino le preguntaron una y otra vez por Montoneros, por su responsable y su grado en la organización. Quedó detenido en noviembre de 1977, mientras volvía a su casa. Lo trasladaron a la Brigada de Investigaciones, conocida como Pozo de Quilmes, parte del circuito Camps de la provincia de Buenos Aires y uno de los centros transitados por el cura Von Wernich en su doble rol de capellán de policía y hombre del sistema represivo. Sobre este cura pesan siete homicidios, 31 casos de torturas y 42 casos de privaciones ilegítimas de la libertad. Entre ellos, el caso Schell.

Según recordó, estuvo “102 días y 11 horas” secuestrado entre “simulacros de fusilamiento” y “torturas”, y donde la presencia del sacerdote se hizo muy vívida. “Lo recuerdo –dijo ayer– y aún me duele que un sacerdote haga estas cosas.”

“Diez días antes de mi liberación, en febrero de 1978 –explicó–, nos piden que no tengamos nada ‘despelotado’ en el calabozo porque venía ‘El Cuervo’ y me dicen: ‘Vení, alemán, que hoy te toca a vos’, y me llevan a otro lugar, me sientan en una mesa y aparece este señor (por Von Wernich) con un asistente que le cebaba mate. ‘El Cuervo’ le preguntó frente a una mesa: ‘¿Por qué estás acá?’. Y yo le dije: ‘Por pelotudo’.”

“No me cabe ninguna duda”, le respondió el cura, que a partir de entonces se sentó, mesa mediante, para mantener un diálogo extenso, en un contexto que subraya la situación del interrogatorio.

“‘¿Qué cagada hiciste, andabas poniendo bombas?’, me preguntó. ‘Yo hacía política de base, soy militante de barrio’, le dije yo. Y él me respondió: ‘Vos hacías las cosas mal’.” En esa ocasión, el cura le preguntó por sus orígenes: “Y yo le dije que venía de una familia profundamente católica, un tío de papá era obispo”. “Obispo de qué iglesia”, preguntó el ex capellán. Y preguntó de qué iglesia venía él, quién era el cura. “Quiso sonsacarme cosas, quiénes son tus amigos, preguntaba. En un momento dado me dice: ‘¿Vos estás de novio?’.‘Sí, le dije’. Y entonces me dice: ‘Cagaste, ahora te van a cerrar la puerta en la cara’.” Le dijo también que sucedería lo mismo con la familia de esa chica, con sus vecinos, que “si lograba salir, me iban a rechazar”.

Su testimonio resulta valioso para el proceso. Guadalupe Godoy, de Justicia, ya lo explicó en estos términos: “Son testimonios que refuerzan la idea de que Von Wernich no estaba allí para dar apoyo espiritual, sino como parte del aparato, y formó parte de los interrogatorios no como un cura malo, sino como un engranaje más”.

Detrás de Schell declaró Juan Carlos Guarino, un ingeniero electrónico al que lo interrogaban sobre interferencias en las transmisiones de televisión, preocupados por el Mundial de 1978; Norma Esther Leanza y Alcides Antonio Chiesa, un director de cine que hace tres años volvió al país. Los tres fueron convocados ante el Tribunal Federal Número Nº 1 de La Plata como “testigos contextuales” para acreditar la detención de Schell.

SIGUE EL JUICIO EN BUENOS AIRES

10 julio, 2007

Es importante que un hecho como el que nos ocupa no caiga en el olvido o que no salga del lugar donde ocurrieron los hechos. La iglesia católica si se ha carcaterizado por algo de forma palmaria y clara es por el apoyo incondicional a las dictaduras. El caso de de la última dictadura Argentina es un ejemplo más y por eso deber difundido un acontecimiento como el que un miembro de esa iglesia esté sentado en el banquillo de los acusados por crímenes de lesa Humanidad. Héctor Ballent uno de los testigos ya ha prestado declaración y así lo recoge el diario Página 12.

Juicio al ex capellan Cristian Von Wernich

Declararon los testigos

Los primeros testigos en el juicio oral contra el cura Cristian Federico Von Wernich, ex capellán de la policía bonaerense durante la última dictadura, reconocieron hoy al sacerdote como la persona que los visitaba en los centros clandestinos y les pedía que hablaran para que los dejaran de torturar.

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-87901-2007-07-10.html

El primero que dejó en claro esta acusación fue el testigo Héctor Mariano Ballent, ex director de ceremonial de la gobernación bonaerense, quien se presentó ante el tribunal oral federal 1 de esta ciudad donde se sustancia el juicio desde el jueves.

“La primera vez pensé que no se trataba de un cura sino de un taquero que se había conseguido una sotana”, comentó. El segundo testigo era el director del diario La Opinión, Juan Nazar, quien describió su padecimiento en la ultima dictadura esta tarde ante el tribunal.

“Nos aconsejó que habláramos así no nos torturaban”, dijo Ballent, al señalar que Von Wernich “visitó en dos oportunidades Puesto Vasco”, una de las cárceles clandestinas del circuito Camps ubicada en Don Bosco.

Segun dijo, “la primera vez pensé que no se trataba de un cura sino de un taquero que se había conseguido una sotana, y nos aconsejó que habláramos, que confesáramos, así no nos castigaban”.

Ballent recordó “haberle recriminado que como ministro de la Iglesia aceptaba que se nos castigara cuando tendría que dar a luz que acá se estaba torturando”.

“‘Para nada’, me respondió, recién ahí pude asociar su imagen con un nombre y apellido cuando los medios de prensa difundieron años mas tarde su foto”, añadió.

Héctor Mariano Ballent fue detenido ilegalmente en dos oportunidades, la primera en mayo de 1976 la segunda en mayo de 1977.

El ex director de Ceremonial de la gobernación bonaerense, cargo que desempeño por 30 años, reveló que en dos ocasiones fue torturado con picana eléctrica y que fue víctima de un simulacro de fusilamiento “con el caño de una Itaka en la boca”, pero desconoce los motivos de sus detenciones ilegales.

Finalmente identificó al médico de la policía, Jorge Antonio Bergés, “como la persona que daba el pase -autorizaba- si continuaba o se detenía la tortura”.

Ante el requerimiento del fiscal, Carlos Dulau Dumm, el testigo afirmó que la presencia del ex capellán en ese centro clandestino de detención también puede ser certificada por quienes ocupaban junto a él la celda, entre ellos Ramón Miralles, Juan Destéfano y Juan Ramón Nazar.

Precisamente, Nazar también estaba dando cuenta de su padecer en el centro de torturas.

Cristian Von Wernich comenzó a ser juzgado el jueves por 7 homicidios, 31 casos de torturas y 42 casos de privaciones ilegítimas de la libertad, y en esa primera audiencia se negó a prestar declaración indagatoria.

VON WERNICH, ASESINO

6 julio, 2007

Ese es el nombre del cura asesino. La noticia que se inserta es de ayer jueves 5 de julio, día del comienzo del juicio en Argentina contra Wernich por sus crímenes de Lesa Humanidad durante la última dictadura argentina. Para seguir este jucio se puede contactar con pagina12.com.ar, periódico de ese país, que puede ser una buena referencia. Mañana más.

COMIENZA HOY EL JUICIO CONTRA EL EX CAPELLAN CHRISTIAN VON WERNICH

Un cura que bendijo la represión

Se prevé que más de 120 testigos declaren contra el sacerdote Christian Von Wernich. Está acusado de haber participado en siete homicidios y 41 casos de privaciones ilegales de la libertad y torturas. Hoy se leerá la imputación y le preguntarán si quiere declarar.

Por Victoria Ginzberg

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-87642-2007-07-05.html

“El sacerdote Christian Von Wernich nos visitó y nos dijo que no debíamos odiar. A pesar del miedo que teníamos no pude aguantar y le dije que difícilmente se podía sentir amor si cinco personas lo estaban torturando. Contestó que nosotros debíamos pagar por lo que habíamos hecho, que debíamos pagar con torturas, con muertes o con lo que fuera necesario porque éramos culpables. Héctor Baratti le preguntó qué tenía que pagar su hija, que tenía días. El sacerdote le respondió que su hija pagaba por lo que habían hecho sus padres.” El relato lo hizo Luis Velasco ante la Cámara Federal de La Plata. El hombre, que estuvo secuestrado en la Comisaría quinta de esa ciudad, será uno de los más de 120 testigos previstos en el juicio contra el capellán de Ramón Camps que comenzará hoy. Este proceso oral y público será el tercero contra un represor de la última dictadura después de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y expondrá la complicidad y apoyo que la conducción eclesiástica dio al terrorismo de Estado.

Von Wernich será juzgado por los jueces Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Isaurralde, del Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata. Son los mismos magistrados que el año pasado condenaron a reclusión perpetua al ex director de investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Osvaldo Etchecolatz. El cura está acusado de haber participado en siete homicidios y 41 casos de privaciones ilegales de la libertad y torturas.

El proceso comenzará con la lectura de la acusación de la fiscalía. Luego, Von Wernich será interrogado por el tribunal, aunque tiene derecho a no declarar. Durante la etapa de instrucción, el represor optó por hablar.

A pesar de que dio una versión distorsionada de los hechos, aceptó haber estado en los centros clandestinos de Camps y haber visto a personas que estaban desaparecidas. Claro que, según su declaración, esos lugares eran “comisarías con bandera, escudo, personal uniformado” que él “debía visitar como capellán para dar charlas al personal policial” y donde “aprovechaba siempre para saludar y ver a los que estaban detenidos en el lugar”. Agregó que en la comisaría de Don Bosco (el centro clandestino Puesto Vasco) “se encontraba con gente conocida” como Jacobo Timerman, director del diario La Opinión, Osvaldo Papaleo, secretario de prensa de Isabel Perón y el ex juez Julio César Miralles. Von Wernich señaló que “volvió varias veces a verlos” y que avisaba con tiempo porque organizaban “algo así como un asado para que pudieran almorzar juntos” y que “después se armaban partidos de truco” y que “el clima era muy bueno”.

Los detenidos que lograron salir con vida de esos sitios relataron otros hechos. Papaleo, por ejemplo, aseguró que durante su cautiverio “lo hicieron desnudar, lo ataron a un elástico que estaba en el piso en forma horizontal y le aplicaron shocks eléctricos, primero en forma más leve, en la planta de los pies, los muslos y el pecho, a la vez que lo golpeaban con los pies en la cabeza”. Agregó que luego “se intensificó el tormento que se extendió a las encías y los genitales”. Los sobrevivientes coincidieron además en que con Timerman “había un ensañamiento especial por su condición de judío”.

Papaleo y Miralles están en la lista de testigos. En representación de Timerman –fallecido en 1999– estarán sus hijos, entre ellos Héctor, actual cónsul en Nueva York. El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el obispo Miguel Hesayne y la ex ministra Graciela Fernández Meijide también serán convocados.

“Voy a dar mi testimonio como hombre comprometido desde la fe. El Evangelio nunca justifica la muerte para salvar el alma”, dijo ayer Pérez Esquivel al recordar que el ex marino Adolfo Scilingo le dijo que Von Wernich bendecía a quienes arrojaban los cuerpos de los desaparecidos al mar.

El sacerdote católico Rubén Capitanio, párroco de la ciudad neuquina de Centenario, también declarará en el juicio. “Hay demasiadas pruebas de que ha sido culpable de delitos extremadamente graves, como la tortura, las violaciones, las vejaciones a personas y la complicidad en asesinatos”, expresó Capitanio. El sacerdote señaló que “la actuación del padre Von Wernich no era la única posibilidad de ser sacerdote ante el drama de los desaparecidos y los secuestrados” y consideró insuficiente el “pedido de perdón solemne” de la Iglesia Católica en el Congreso Eucarístico Nacional. “Este testimonio me permite asumir con dolor y con vergüenza la actuación de un miembro de la Iglesia de manera tan terrible, y a la vez poder estar del lado de las víctimas, poder declarar en nombre de las víctimas”, agregó.

Durante el juicio se ventilará la participación de Von Wernich en crímenes cometidos en cinco centros clandestinos: Puesto Vasco, Coti Martínez, en San Isidro; la Brigada de Investigaciones de Quilmes, el destacamento policial de Arana y la comisaría quinta de La Plata. Está previsto la declaración de alrededor de 70 sobrevivientes y la realización de inspecciones oculares a esos sitios.

La agrupación Justicia Ya!, querellante en el caso, señaló que, “en este juicio, nos proponemos mostrar que Von Wernich fue una pieza clave de ese genocidio. Es decir, que los delitos que cometió no fueron perpetrados en forma aislada, fragmentariamente, sino que se trató de una acción planificada de manera coordinada, en función de la represión ilegal implementada por la dictadura”.