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LECTURAS:NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA. PIERRE LEMAITRE

30 septiembre, 2014

        nos vemos arriba      La conmemoración del centenario del comienzo de la Gran Guerra se ha convertido en una magnífica coartada para dar rienda suelta a la publicación de trabajos de investigación, ensayos, novelas, reediciones de obras que estaban en el cajón del olvido; en fin nos hemos podido aprovechar de esta circunstancia para poner al día todo lo que rodea a este acontecimiento y las repercusiones que ha tenido.

            Pierre Lemaitre en Nos vemos allá arribaSalamandra, 2014 arranca la trama de su novela cuando ya se empieza a rumorear que la guerra está tocando a su fin, que el armisticio está al llegar. En este marco se va a fraguar la amistad, una amistad muy profunda, de dos soldados franceses y de ahí hasta el núcleo de la novela, fundamentado en un hecho real, el fraude colosal en la exhumación de los cadáveres de cientos de miles de soldados para llevarlos a cementerios militares.

            En un mundo de necesidades, el negocio con la muerte es uno más; el París de la posguerra, depauperado y hambriento, militares que se tienen como objetivo colocar medallas en su pechera sin que el coste en vidas sea un freno en sus ambiciones, son algunos de los caminos por donde circula esta novela.

            Pierre Lemaitre forjado en la novela negra consigue que lector quede pegado a esta historia, que bascula desde la sordidez del negocio sin escrúpulos, hasta la amistad, sin condiciones de dos camaradas de guerra, y todo ese recorrido se hace de forma ágil y sin concesiones ni coartadas a los personajes.

            Recomendable su lectura, así que, como siempre, les dejo unos párrafos por si sirven para animarlos.

       Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía tiempo. precisamente a causa de la guerra. así que, en octubre, Albert recibió con bastante escepticismo los rumores sobre el armisticio. Les dio tanto crédito como a la propaganda del principio, que aseguraba, por ejemplo, que las balas de los boches eran tan blandas que se estrellaban contra los uniformes igual que peras pasadas y provocaban las carcajadas de los regimientos franceses. en cuatro años, Albert había visto la tira de tipos muertos de risa por el impacto de una bala alemana.

      pierre lemaitre   Era consciente de que su negativa a creer en la inminencia de un armisticio tenía algo de superstición: cuanto más se espera la paz, menos crédito se da a las noticias que la anuncian, es un modo de ahuyentar la mala suerte. Sólo que esas noticias llegaban día tras día en secuencias cada vez más seguidas y en todas partes se repetía que la guerra estaba realmente a punto de terminar. Por increíble que pudiera parecer, incluso se pronunciaron discursos sobre la necesidad de desmovilizar a los veteranos, que llevaban años en el frente. cuando el armisticio se convirtió al fin en una perspectiva razonable, hasta los más pesimistas empezaron a acariciar la esperanza de salir con vida de la contienda. [ob. cit. pág. 13]

LECTURAS: CERO CERO CERO. ROBERTO SAVIANO

29 septiembre, 2014

          cero cero cero  En ocasiones mis comentarios sobre los economistas, sus predicciones no son muy a su favor. A veces pienso que muchas veces se asemejan bastante a los astrólogos. Da la impresión que viven en otro mundo, un mundo que se aleja demasiado de éste, el que habitamos el resto de los mortales. Lo anterior surge después de la lectura de Cero cero cero (como la cocaína gobierna el mundo), Anagrama, 2014; de Roberto Saviano. Sigo sin entender como los gobiernos de los distintos países no han afrontado este problema como un problema económico. La “guerra al narcotráfico” solo genera más violencia y enquista un conflicto que necesita medidas, pero no de índole militar. Hay que dar un paso más allá y desenmascarar el inmenso negocio, la cantidad de divisas que se mueven, los “empleos” que genera y las redes y tramas comerciales que se levantan como esenciales para esta actividad.

            Roberto Saviano, después de Gomorra, 2008 su vida cambió, pasó a la “clandestinidad” forzada por las amenazas de grupos mafiosos (dedica su libro cero cero cero a los policías que le sirven de escolta permanente). Bucear en los entresijos de este negocio que se mueve al margen de la ortodoxia comercial y financiera, que no conoce más leyes que las propias y el paradigma que las articula es la “la ley del más fuerte”, donde los derechos individuales, de los trabajadores, o cualquier otra garantía individual o social quedan al margen de el vaivén de la coca.

            Como ustedes comprenderán un trabajo como este que presenta Saviano remueve las aguas casi tranquilas de quienes manejan este negocio. Se dan nombres, se sacan a la luz formas de actuar y como no podía ser de otra manera, aflora la corrupción. Todo el mundo es susceptible de ser corrompido, solo hay que saber el precio que hay que pagar, aunque es verdad que en algunos casos casi están a precios de saldo determinadas acciones.

            En fin, casi necesaria su lectura aunque sin caer en el pozo más profundo del pesimismo, sobre todo cuando nos damos cuenta que vivimos en una sociedad en la que eso de elegir gobiernos casi, casi es una anécdota, pero sigamos.

        saviano    “No existen títulos que coticen en bolsa capaces de generar el beneficio de la cocaína. La inversión más arriesgada, la especulación más previsora, movimientos rapidísimos de ingentes flujos de dinero que logran abatirse sobre las condiciones de vida de continentes enteros, no consiguen una multiplicación del valor comparable ni de lejos. Quien apunta hacia la coca acumula en pocos años riquezas que en general los grandes holdings han conseguido en décadas de inversiones y especulaciones financieras. Si un grupo empresarial consigue meter mano a la coca, ostenta un poder imposible de alcanzar con cualquier otro medio. De cero a mil. Una aceleración que no puede dar ningún otro motor económico. Por eso, allí donde la coca es la economía de escala no existe más que el enfrentamiento feroz y violento. Con la coca no hay mediación. O todo o nada. Y todo dura poco. No puedes dedicarte al tráfico de cocaína con sindicatos y planes industriales, con ayudas del Estado y normas impugnables en tribunales. Ganas si eres el más fuerte, el más astuto, el mejor organizado, el mejor armado. Para cualquier empresa vale que, cuando más tensas la goma, más logras imponerte en el mercado. Si consigues tensar aún más esa goma con la coca, entonces podrás vencer en todos los demás sectores. Sólo la ley puede romper la goma. Pero aun cuando la ley localiza la raíz criminal y trata de arrancarla, sigue siendo difícil que consiga encontrar todas las empresas legales, las inversiones inmobiliarias y las cuentas bancarias que se han adquirido gracias a la extraordinaria tensión conseguida mediante el polvo blanco.” [ob. cit. págs.. 99-100]

No me resisto a transcribir unas líneas que casi cierran su libro y que considero muy interesantes y propias para una reflexión seria y profunda:

            “Pero todavía me queda respeto. Respeto por quien lee. Por quien araña un tiempo importante de su vida para construir nueva vida. Nada es más poderoso que la lectura, nadie es más embustero que quien afirma que leer un libro que leer un libro es un gesto pasivo. Leer, sentir, estudiar, entender es el único modo de construir vida más allá de la vida, vida junto a la vida. Leer es un acto peligroso porque da forma y dimensión a las palabras, las encarna y las dispersa en todas direcciones. Lo pone todo patas arriba, hace caer de los bolsillos del mundo monedas y billetes y polvo” [ob. cit. pág. 483]

LECTURAS: LAS REPUTACIONES. JUAN GABRIEL VÁSQUEZ

17 septiembre, 2014

                 No sé si les ha pasalas reputaciones circulodo a ustedes también, pero yo en más de una ocasión me he planteado una cuestión que creo que es importante, y que puede que no tenga una respuesta única. Me refiero a lo que cuesta construir una reputación. No tengo respuesta, aunque si sé que es mucho y se requiere tiempo, mucho tiempo. Todo el entramado se va armando con paciencia, con hechos, con actos, con palabras, en fin con el devenir de cada día y ello une reputación y reconocimiento como un binomio indisoluble. Es evidente que si nos pusiéramos a valorar los aspectos que conforman la reputación de una persona podríamos diferir en los componentes, la importancia que le damos a los distintos elementos que la conforman, sin embargo, creo que no tendríamos muchas dudas y menos diferencias para convenir que acabar con una reputación es extremadamente sencillo, basta un rumor, por ejemplo y ya está, la mecha de la incertidumbre y la duda quedan prendidas.

            Juan Gabriel Vásquez logra en Las Reputaciones, Círculo de Lectores, 2014 colocar a Mallarino, caricaturista y persona influyente en la sociedad junto a un personaje de la política de forma circunstancial y no directamente para que recuerdos y reputación naveguen en la misma nave. Recomendable su lectura.

Juan gabriel“Hay mujeres que no conservan, en el mapa de su cara, ningún rastro de la niña que fueron, quizás porque se han esforzado mucho en dejar su niñez atrás –sus humillaciones, sus sutiles persecuciones, la experiencia de la desilusión constante-, quizás porque entretanto ha sucedido algo, uno de esos cataclismos íntimos que no moldean a la persona sino que la arrasan, como a un edificio, y la obligan a construirse de nuevo desde los cimientos. Mallarino miraba a Samanta Leal y trataba de cazar en sus facciones alguna forma (la curva del hueso frontal al llegar al entrecejo, la manera en que el lóbulo de la oreja se une a la cabeza) o acaso una expresión de la niña que había visto veintiocho años atrás. Y no lo lograba: esa niña se había ausentado, como si hubiera renunciado a seguir viviendo en ese rostro [ob. cit. pág. 61]

LECTURAS: EL ESTANDARTE. ALEXANDER LERNET-HOLENIA

10 septiembre, 2014

 

 

 el estandarte          La conmemoración del centenario de la Gran Guerra ha servido para poner en circulación obras que nacieron al socaire de la misma. El estandarte de Alexander Lernet-Holenia (1897-1976) rescatada por Libros del Asteroide en 2013 (Vidal Folch en el prólogo habla de su ejemplar publicado en 1968 por Plaza&Janés en la colección Reno). Lernet-Holenia coloca al protagonista, un joven oficial del ejército imperial austriaco en la corte (aquí se enamora perdidamente de una dama) y en el frente formando parte de un regimiento de caballería. El contraste de ambos escenarios es al mismo tiempo la tesitura de su vida y también, algo, la de Europa, que en algún momento se equivocó y lo que parecía como algo inmutable comenzó a sufrir cambios que ni se imaginaban (el siglo XX comienza con la Gran Guerra).

            No tiene el autor un lugar en la literatura de su país excesivamente destacado, algunos críticos lo consideran un autor secundario, sin embargo creo que en esta obra es capaz de describir esos mundos, que no paralelos donde lo inmutable deja de serlo de una forma no solo amena, sino interesante y con elementos para la reflexión. Recomendable su lectura, así que les dejo con este pequeño texto.

Lernet Holenia            “Los austriacos no lo somos –dijo Anschütz-. Hemos acumulado una larga experiencia, y lo que vaya a ocurrir no nos encontrará desprevenidos. Es cierto sentido somos un imperio colonial europeo, y hace un siglo que no nos engañamos respecto a lo que podemos esperar de nuestras así llamadas colonias. Seguro que no estoy equivocado en mi apreciación de la atmósfera reinante en nuestras tropas. El arco está más que tenso. La guerra es demasiado larga ya para nuestros campesinos polacos y ucranianos. No tienen interés en conquista Serbia otra vez. Ya es asombroso que hayan defendido de corazón nuestra causa durante tanto tiempo. No son alemanes convencidos de que con nuestro destino y el de Alemania está en juego el destino del mundo. No tienen otra cosa en la cabeza que sus campos de labranza, Galitzia y sus casitas. El imperio no significa nada para ellos. Ningún ideal los ata ya a nosotros, sino únicamente el juramento prestado.” (ob. cit. pág. 97)

LECTURAS: INTEMPERIE. JESÚS CARRASCO

10 diciembre, 2013

Intemperie ImagenSi las palabras te saben a tierra; si las frases erosionan tu garganta al tragar dejando el regusto de la sangre en el paladar; si arrebujado en tu sillón percibes el olor rancio del sudor viejo mezclado con el de la orina reseca en la entrepierna; si el bochorno casi te ahoga, no es que lo estés viviendo, es que lo estás leyendo.

 

            Así me he sentido mientras de forma casi enfermiza leía Intemperie de Jesús Carrasco, Seix Barral, 2013. Desde la primera línea: “Desde su agujero de arcilla escuchó las voces que lo llamaban…”, hasta la última palabra mi compañía fue el desasosiego. Mientras avanzaba en el recorrido por las páginas de esta novela, la angustia iba en aumento porque los personajes, el niño el viejo, los extremos de la vida, que se mueven en el secarral y se entrecruzan sus caminos para sumar dolor y sufrimiento.

            No dejes de leer Intemperie para comprobar qué y cómo te pueden conmover estas historias que pueden parecer simples, pero como las cuenta Jesús Carrasco dejan huella.

            Te dejo con estas líneas por si sirven de estímulo para su lectura. Si es así que la disfrutes.

            “Por suerte para él, el llano no daba para exotismo. Allí sólo había galgos. Carnes escurridas sobre largos huesos. Animales místicos que corrían tras las liebres a toda velocidad y que no se detenían a olfatear porque habían sido arrojados a la Tierra con el único mandato de la persecución y el derribo. Flameaban líneas rojas en sus costados como recuerdos de las fustas de los amos. Las mismas que en el secarral sometían a niños, mujeres y perros” [Ob. cit. pág. 10]

LECTURAS: LOS PÁJAROS DE AUSCHWITZ. ARNO SURMINSKI

26 mayo, 2013

            Pajaros de Auschwitz, Los_135X220Manifiesto públicamente mi desconocimiento –ignorancia total- acerca de la historia que sustenta la novela de Arno Surminski, Los pájaros de Auschwitz; Salamandra, 2013. Desconocía que un oficial de las SS, ornitólogo, había publicado un tratado sobre la vida de las aves en el entorno de Auschwitz, y que los dibujos los realizó un prisionero de ese campo.

            Con este material Surminski construye su relato, que escribió sobre una fina línea que lo obliga a mantener un equilibrio en condiciones muy duras para no caer en el lagrimeo de El niño del pijama de rayas de John Boyne, 2006, ni en los relatos/descripciones de los supervivientes de los campos. Tarea nada fácil, porque otro recurso sería llenar el texto de metáforas dado que la historia se presta a ello: pájaros, libertad, presos, muerte…, sin embargo, el camino que toma el autor es el del relato poco explícito, sutil, casi de un observador ajeno a lo que allí sucede, incluso desconociendo lo que sucedía a su alrededor. Esto obliga al lector a construir las metáforas, o que sea él el que busque lo descarnado del relato.

 

            Nuestro ornitólogo, oficial de las SS, no lo olvidemos, siempre acompañado por su preso/dibujante se manifiesta preocupado, mucho, por lo que le pueda pasar a un pájaro que ha estado encerrado en un vagón que llega lleno de personas que van a ser gaseadas. No hay nada más que distraiga su interés por los pájaros, salvo su familia. La crueldad en grado sumo en la que está inmerso parece que le resbala, no hace mella en su conciencia. Hay otros ejemplos, pero es más recomendable la lectura, así que les dejo con algunos párrafos por si sirven para despertar su interés.

            “En el silencio que se hizo a continuación, Marek se atrevió a preguntarle al guardia por qué estaba en el campo.

            Grote lo miró asombrado

            -Jamás hagas preguntas de ese tipo –respondió.

            Marek inclinó la cabeza a modo de disculpa; decididamente, había ido demasiado lejos. “estos alemanes han aprendido a obedecer para no tener que pensar. Las órdenes son las órdenes, dicen cuando deben hacer algo a lo que como personas normales se negarían. Habrá recibido la orden de venir a este maldito campo. Como le interesaba la ornitología, se le habrá ocurrido investigar la avifauna en un campo de concentración, desde una óptica puramente científica, claro.” Marek lo consideraba un lance de fortuna.

            -Incluso de las circunstancias más adversas hay que sacar partido, mi querido Marek” [ob. cit. págs.. 43-44]

LECTURAS: EN LA ORILLA. RAFAEL CHIRBES

7 abril, 2013

           en la orillaEn primer lugar tengo que reconocer una deuda con Rafael Chirbes, 1949. No había leído nada de su obra y lo reconozco. De él, de su obra, sólo tenía referencias, buenas, incluso su premio nacional de la crítica por Crematorio; pero no sé por qué en ningún momento se me despertó la curiosidad y cogí algo de lo que había escrito. Tampoco tengo clara la razón que me impulsó en la librería para coger su última novela: En la orilla, Anagrama, 2013.

            En la orilla ha sido un descubrimiento que convirtió su lectura en algo adictivo, más si cabe, ya que ella lo es para mi. Página a página disecciona un modelo de sociedad y a sus protagonistas rebuscando en los entresijos de las pequeñas historias locales, en la ida cotidiana de un espacio reducido, casi asfixiante donde se entrecruzan vidas, se reparten odios y se guardan rencores (el rencor no tiene fecha de caducidad, pág. 187)que tienen el viejo olor de la Guerra Civil.

            Del Mediterráneo de postal, de cielo azul, sol y playas, Chirbes nos lleva al lodazal de las charcas en la costa, que son estercoleros y escenarios de historias truculentas, al tiempo que escondrijos para huidos de la represión; caminos pedregosos requemados por el sol inclemente y pulidos por el andar de quienes arañan la tierra en busca de arañarle algo; plantas raquíticas de tallos leñosos y arrugados frente a las inclemencias y dobladas sobre sí mismas para protegerse de la inclemencia del sol.

            Esteban, el protagonista, es el eje sobre el que pivotan el resto de historias que nos ponen delante de los ojos y de forma descarnada la realidad que arranca allá en los años de la Guerra y acaba con otra guerra, la del ladrillo que ha dejado un paisaje desolador y una ciudadanía entrampada, anestesiada por el lujo ajeno y las ilusiones truncadas por llegar a paraísos de nuevo rico.

            En la mayoría de las ocasiones sugiero la lectura de lo que comento, pero en esta ocasión lo hago vivamente y como tengo que redimir mi culpa algunas de sus novelas están ya a la espera, y las miro y pienso en serle infiel a Sorderberg y al doctor Glas.

            Les dejo con algunos párrafos y espero que les resulten interesantes:

la foto          “… acabas de adquirir el poder de lo que está vivo muera, un poder más bien miserable, porque el verdadero poder –y ése no lo tiene nadie, ni Dios, lo de Lázaro no se lo creyó nadie- es devolver a la vida lo que está muerto. Quitarla es fácil, eso lo hace cualquiera. Lo hacen a diario en medio mundo. Abre el periódico y lo verás. Incluso tú puedes hacerlo, lo de quitar la vida, siempre, claro está, que mejores un poco la puntería (ahí sí que sonrió y afiló, guasón, las comisuras de los ojos grises y vivos, el buen humor los rodeaba de una telaraña de pequeñas arrugas). El hombre que ha sido capaz de levantar edificios, de hacer desaparecer montañas enteras, de abrir canales y de cruzar puentes sobre el mar, no ha conseguido que vuelva a levantar los párpados un niño que acaba de morir. A veces lo más voluminoso y pesado es lo más fácil de mover. Piedras enormes en la caja de un camión, vagonetas cargadas de metales pesados. Y fíjate, lo que guardas dentro de ti, lo que piensas, lo que deseas, que, al parecer, no pesa nada, no hay forzudo que sea capaz de echárselo al hombro y cambiarlo de sitio. No hay un camión que lo mueva. Conseguir que te llegue a querer alguien que te desprecia o a quien eres indiferente es bastante más difícil que tumbarlo a porrazos. Los hombres pegan por impotencia. Creen que pueden conseguir por la fuerzo lo que no son capaces de conseguir con la ternura, con la inteligencia” [ob. Cit. pág. 48]

 

LECTURAS: BAJO UNA ESTRELLA CRUEL. HEDA MARGOLIUS KOVÁLY

21 marzo, 2013

               bajo una estrella cruel portadaConfieso que todavía no he terminado de leer Bajo una estrella cruel. Una vida en Praga 1941-1968, Heda Margolius Kovály (1919-2010); Libros del Asteroide, 2013. No es mi costumbre escribir sobre una obra inacabada, pero en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, lo voy a hacer y básicamente por lo que he leído cuando llegué a la página 100 y que dentro de poco voy a transcribir, y lo hago porque lo que dice viene a la actualidad como anillo al dedo, como mandado a pedir por encargo. Además, y a título orientativo no es literatura concentracionaria como en un principio se pueda pensar y ya directamente catalogarlo como “un libro más sobre el Holocausto”. No, no es así, pero esa parte tienen que descubrirla si les apetece su lectura, y sobre todo como Heda a su sufrimiento une el escepticismo por el camino a tomar después de finalizada la guerra. Me reprimo y no les cuento más, pero si transcribo lo que leí en la página 100.

            “Aun así, yo no quería meterme en política. Me decía una y otra vez: “lo único que quiero es una vida normal y tranquila”. Pero acabé dándome cuenta de que una vida tranquila y sencilla ni es normal, ni se logra fácilmente. Para poder vivir y trabajar en paz, criar hijos y disfrutar de las pequeñas y grandes alegrías que ofrece la vida, no sólo es necesario encontrar la pareja adecuada, escoger la ocupación adecuada y respetar las leyes del país y de la propia conciencia, sino, sobre todo, debe existir una sólida base social sobre la que construir dicha vida. Es necesario vivir en un sistema social con cuyos principios y fundamentos uno esté de acuerdo, bajo un gobierno en el que se pueda confiar. No se puede construir una vida privada feliz en una sociedad corrupta, del mismo modo que no se puede construir una casa sobre el fango, hay que poner antes los cimientos”.

 

            Pues después de leer esto a mi me queda poco que añadir sobre el particular y seguiré con fruición en la lectura, porque seguro que me aguardan páginas que van a estremecer. Espero que el párrafo anterior despierte su curiosidad y decidan que Heda y su obra son merecedoras de su tiempo. Que la disfruten si concluyen leerla.

LECTURAS: MÁS AFUERA. JONATHAN FRANZEN

12 febrero, 2013

Mas afuera portada    Le debo a Jonathan Franzen horas de lectura, unas veces sosegada y otras con cierto desasosiego, incluso, algo más; asimismo sus dos grandes obras Las correcciones, Seix Barral/Círculo de Lectores; 2001 y Libertad, Salamandra; 2011 me llevaron a interesarme por obras en las que las historias que se cuentan tienen que ver con las familias y las relaciones que en ella se establecen. La intrahistoria de cada una de ellas y como hay que presentar una cara que dé respuesta a lo que se espera de ellas en el entorno en el viven y las realidades que se viven de puertas adentro. Por auténtica pereza no he comentado las obras citadas, aunque Las correcciones ya hace algunos años que la leí.

Más afuera, Salamandra, 2012 es una recopilación de textos de no ficción que se reparten entre ensayos, artículos, alguna reseña y también algún discurso como el que abre el texto. La unidad del conjunto es la no ficción y en ellos podemos encontrar algunos que pueden tener más interés por el tipo de relato, a mi me gustó especialmente el que da título a la obra y hace referencia a su viaje, solo, después de la campaña de promoción de su última novela: Libertad, que se esperaba y creo que no defraudó.

Realmente Masafuera es como llaman los lugareños a una isla remota en el Pacífico sur a unos ochocientos kilómetros de franja costera de Chile. Alexander Selkirk, es el nombre que le pusieron los funcionarios chilenos en la década de los sesenta del siglo pasado y que pensaban que podía ser un destino turístico, para aquellos que busquen una aventura tipo Robinson Crusoe.

De ese relato, las peripecias para llegar, montar su campamento y andar en medio de una tormenta en busca de un determinado tipo de pájaro (tiene mucho interés por la ornitología) me quedo con las palabras que le dedica a su amigo David Foster Wallace, del que lleva sus cenizas para esparcir en Masafuera. Les dejo con algunos párrafos de esa parte y les recomiendo su lectura, aunque para mi tiene altibajos por ser una recopilación muy variada. Espero que lo disfruten

“Era querible como lo es un niño, y capaz de devolver el amor con una pureza infantil. Si a pesar de eso el amor está excluido de su obra, es porque nunca se sintió merecedor de recibirlo. Fue un prisionero a perpetuidad en la isla de sí mismo. Lo que de lejos parecían suaves contornos eran en realidad acantilados costados a pico. A veces sólo una pequeña parte de él estaba loca, a veces casi todo él, pero como adulto, nunca estuvo del todo loco. Lo que había visto de su Ello mientras intentaba fugarse de la prisión mediante su isla mediante las drogas y el alcohol, sólo para verse más apresado por la adicción, al parecer nunca dejó de socavar su fe en su queribilidad. Incluso después de desintoxicarse, incluso décadas más tarde de su intento de suicidio a finales de la adolescencia, incluso tras su lenta y heroica construcción de una vida para sí mismo, se sentía indigno. Y a la larga ese sentimiento se entrelazó, al punto de ser indistinguibles, con la idea del suicidio, la única escapatoria segura de su prisión; más segura que la adicción, más segura que la ficción, más segura, al final, que el amor.” [Ob. Cit. pág. 50]

CINE: AMOR. MICHAEL HANEKE

13 enero, 2013

            Todavía con el estómago pegado al espinazo después de ver Amor, la última obra de Michael Haneke. En esta ocasión los personajes, una pareja de mayores que todo tras de sí un pasado lleno de vida, vida intelectual, mucha afectividad, un status social respetable. En fin todo lo deseable, pero la inexorable vejez y el progresivo deterioro comienza a hacer estragos en lo que se barruntaba una vejez plácida y con la sola preocupación de seguir llenando el tiempo con actividades que seguían cultivando el intelecto.

            Nuestros protagonistas Emmanuele Riva y Jean-Louis Trintignant moldean esa pareja de viejos con un exquisito trabajo donde el director disecciona un tipo de vejez, la que tiene una vida intelectual activa y también posibilidades económicas, algo que da la felicidad, el dinero, pero vamos que sí ayuda y mucho.

            Mientras veía el progreso de la vejez en nuestra pareja pensaba en  Vergílio Ferreira (1916-1996) que en Pensar tiene muchas referencias a la vejez, la vida mientras se es viejo, con lo que este término de vida no tiene un perfil nada definido y que no todos están dispuestos a vivir la vejez a cualquier precio, así que, como estoy cerca, pues ya he sobrepasado más del cincuenta por ciento de mi esperanza de vida y no soy nada egoísta, suelo usar una expresión que en ocasiones escandaliza: “A mi me ponen cerca de las pastillas” y lo que eso encierra.

            Como he citado a Vergílio Ferreira, no me resisto a transcribir algo que se puede encontrar en la obra que ya cité Pensar; Acantilado, 2006. Ah, y no dejen de ver la película, que su dureza abre los ojos, pule los sentimientos y piensen si el amor se puede convertir en una condena por el egoísmo.

            “Tu cuerpo. Cansado, envejecido, estropeado. Felices los que viven pegados a su cuerpo, porque como los animales, sólo sienten los dolores físicos. Pero quien vive desde la distancia, desde la perspectiva humana, mide con ella los otros dolores, que son mayores. Y de todos, el mayor es la humillación que el cuerpo te inflige. Y la única forma de superarlo es sentir por él desprecio o una piedad a la misma altura. O si es posible, superior. Tu cuerpo. ¿Hay alguna posibilidad de que lo olvides? Porque se hace recordar a cada instante. Pero alarga el intervalo con que lo perspectivas, o levántate al máximo sobre ti mismo, y el humillado será él.” [ob. cit. pág. 208]