Posts Tagged ‘República’

14 DE ABRIL. OTRO MÁS

14 abril, 2013

           Como cada 14 de abril, los amigos te llaman, te escriben mensajes, te felicitan, compartimos un rato, charlamos de este 14 de abril y lo comparamos, como no, con otros años. En fin nada nuevo, lo sigo celebrando y punto. Bueno y punto no, porque desde hace algún tiempo me preocupa este republicanismo de última hora, republicanismo de chapa que nace como ofensiva frente a una monarquía, que a la deslegitimación original une ahora el descrédito que aumenta cada día por los despropósitos de tan singular familia.

            No, pero la esencia del republicanismo no tiene que echar raíces en los odios y enfrentamientos. El fundamento del mismo hay que buscarlo en la controvertida etapa de la Ilustración, etapa de desenlace tal como la define Tzvetan Todorov, porque el cúmulo de ideas son más antiguas, de diversa procedencia. El rastro llega hasta la Antigüedad, el mismo Renacimiento es un revulsivo, o la oscura, aunque no tanto Edad Media también aporta a esta mezcla algún ingrediente.

            Mejor, mucho mejor de lo que pueda hacer yo, explicar los fundamentos del republicanismo, lo hace Tzvetan Todorov en El Espíritu de la Ilustración, Galaxia Gutenberg, 2008, aunque me quedo con algo que dice y transcribo: “el origen de todo poder está en el pueblo, y nada es superior a la voluntad general” [ob. Cit. pág.13]. aquí está el nudo de la cuestión que hoy 14 de abril se conmemora, porque tal día como hoy se depositaron muchas esperanzas para se cumpliera esta premisa, pero hemos tenido un pasado tan convulso y lleno de salvadores de patria que parece imposible que algo que se define con tan pocas palabras sea inalcanzable.

            Le podemos echar la culpa a la Transición, como está de moda, pero la verdad es que partidos en particular y la ciudadanía en general no se ha percatado de algo esencial: si la democracia/libertad no se cuida, no se mima y no se le exige nos topamos con instituciones que se resquebrajan porque de ellas se han hecho campos de cambalaches o zonas de saqueo a las que han llegado una clase política cada día más mediocre, más trincona y desapegada de lo que se entiende por lo que formaría ese grupo de “servidores públicos”.

            Pues nada otro año más y a esperar la respuesta de la ciudadanía antes de ver colgado el cartel de: “Peligro, derrumbes incontrolados” . les dejo con unas palabras, breves, pero concisas de Todorov: “El escepticismo generalizado y la burla sistemática tienen de sabiduría sólo la apariencia” [ob. Cit. pág. 53]

            Ah, se me olvidaba, no hay fanatismo en esta reivindicación, ni en la reivindicación del espíritu de la II República, sólo esperanza para el futuro.

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LECTURAS: VIDA Y MUERTE DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA. HENRY BUCKLEY

15 abril, 2010

Henry Buckley  periodista inglés llega a España en 1929 como corresponsal del Daily Chronicle, llega a un país desconocido para él, pero le impresiona especialmente la miseria tan ampliamente extendida. Su interés le lleva a preocuparse por conocer más y mejor el país donde iba a trabajar, así que vive intensamente y es un testigo excepcional, entre otras cosas, de la caída de la monarquía. Su testimonio tiene el valor de ser un testimonio que ve lo acontecimientos desde fuera, como un observador ajeno a lo que está sucediendo. Analiza de forma desapasionada los primeros días de la República sus éxitos, las esperanzas puestas en su llegada, pero también analiza aquellas decisiones menos acertadas. Su carácter de hombre de fe, católico prácticamente no le ciega para analizar el papel de la iglesia como institución favorecedora de la situación de miseria de gran parte de la población española.

Henry Buckley escribió Vida y muerte de la república española en tiempo transcurrido desde el final de la guerra española y el comienzo de la segunda guerra mundial y hasta su reedición por Espasa en 2004, su contenido había quedado casi en el olvido, recuperarlo es importante por lo que aporta como cronista de una periodo tan significativo para la historia de España.

Les dejo con algunos párrafos que tienen que ver con las horas previas al 14 de abril de 1931. Espero que los encuentren interesantes.

La noche del 13 de abril me encontró haciendo guardia en las puertas del Palacio Real. Envuelto en un grueso gabán para protegerme del viento helado que bajaba del Guadarrama, pasé allí la que iba a ser la última noche de don Alfonso en España. Aunque parezca mentira, había sólo dos periodistas: un pequeño reportero español y yo…

[…] Las elecciones municipales del día anterior habían puesto en entredicho no sólo al rey, sino a la institución misma de la monarquía. Camino del Palacio había pasado por la Puerta del Sol y había contemplado a las multitudes enardecidas gritando a favor de la República. La policía apenas se molestaba en reprimirlas. Algunos agentes habían bajado de los caballos y confraternizaban con la muchedumbre, intercambiando chistes y cigarrillos. La zona del Palacio estaba acordonada y sólo se permitía el acceso a las personas que teníamos alguna misión que cumplir. Y así, mientras Madrid explotaba de júbilo, el Palacio real, a pocos metros de distancia de la Puerta del Sol, estaba sumido en el silencio y aparecía triste y solitario, como si se encontrara a muchos kilómetros de distancia y ya no pertenecía a la realidad del país…

[…] Fue esa noche cuando don Alfonso constató la soledad en la que se encontraba. Y es que el que siembra vientos recoge tempestades. […] Esta noche tu pueblo mismo te está juzgando… ¿Y cómo te juzga? Volviéndote ostentosamente la espalda… Un pueblo tan agradecido como ha sido tradicionalmente el español está celebrando, a pocos metros de aquí, tu inminente caída… Hasta los políticos que tanto te necesitan te desprecian. Y me imagino que nunca habrías esperado que el Ejército, que te había ayudado a sofocar tímidos intentos democráticos producidos a lo largo de tu reinado, te abandonara en esta hora de la verdad… [ob. cit. pág. 49 y sigs.]

LECTURAS: MADRID: EL ADVENIMIENTO DE LA REPÚBLICA. JOSEP PLÁ

14 abril, 2010

14 de abril de 1931. Siete de la mañana

Me despierto, sacudido por el coche cama, me visto y me voy a desayunar al vagón restaurante. El señor Cambó, en la mesa del fondo, habla con un señor desconocido. Me hace una señal, me acerco y tras la presentación de rigor me siento a desayunar. El señor es un gran nombre de la burguesía catalana, un industrial importante.          En el vagón todos hablan de lo que va a ocurrir. Nos envuelve un ambiente de profecía. El industrial sufre. Querría plantearle una cuestión al señor Cambó, pero no se atreve. […] El industrial contempla un rato el paisaje que huye y, de repente, la cara le sonríe.

-¿Qué quiere que le diga? –suelta, dirigiéndose al señor Cambó con una tartine au beurre en la mano-. Este paisaje no parece muy republicano.

-¡Coma y cállese! –contesta rápido el señor Cambó, con una cara dura y embarazada….

Hacia las once y media de la mañana

Salgo de la estación, encuentro una habitación en un hotel de la plaza de Santa Ana y enseguida me pongo en marcha. Compro los periódicos y entro en el café Riego (antes Fornos) para leerlos. El café está vacío. Me sorprende la postura de los periódicos, sobre todo la de los más ligados al movimiento republicano. Su punto de vista es que los resultados electorales del 12 de abril son muy importantes, pero que sería prematuro empezar a hablar de triunfo completo. En general, es como si quisieran dar a entender que unas elecciones municipales no pueden tomarse como una plataforma decisiva para cambiar el régimen. Hay que esperar a las elecciones generales para ver qué se debe hacer, y en definitiva, qué pasará.

En ésas, entra en el café mi viejo amigo C…, redactor político de uno de los periódicos más conocidos y leídos de Madrid.

[…] Acabo de hablar con don Fernando de los Ríos – contesta-. Está radiante. Dice que la República va a implantarse en España de manera indefectible antes de dos años.

-¿Es profeta don Fernando?

-En este país, casi todo el mundo lo es.

[…] Voy al Ministerio de Hacienda. Me pingo en contacto con entourage del señor Joan Ventosa, ministro del ramo. Ningún nerviosismo. Todos están de lo más tranquilos. Pregunto. Respuestas vagas. Vuelvo a preguntar. Me hago pesado. Tengo la sensación de que quien lo sabe todo y de que la consigna es mantener el secreto. Por fin consigo llegar a la mismísima raíz de la información.

-¿Quiere saber si va a venir la República? –me dicen-. Esto está resuelto desde ayer.

-¿Desde ayer a la salida del Consejo de Ministros?

-Exactamente.

Hacia las tres y media de la tarde

A esta hora, los pocos transeúntes que pasean por el cruce formado por la Castellana y la calle de Alcalá observan con asombro cómo una bandera sube lentamente por el mástil del Palacio de Comunicaciones. Al otro lado de la Castellana está el Banco de España, y en el otro ángulo de Alcalá, los jardines del palacio de Godoy, sede del Ministerio de la Guerra.

La bandera que sube por el mástil es la bandera republicana. La noticia corre como una exhalación y una riada de gente sale de los cafés y los establecimientos colindantes a ver la bandera.

[…] La bandera permanece inmóvil, porque no hace viento y la tarde está clara y magnífica –primaveral-. […] de la perplejidad inicial se pasa rápidamente al entusiasmo. Ha bastado un segundo. Una vez constatado el hecho, veo que el enorme gentío tiene tendencia a subir por la calle de Alcalá, hacia la Puerta del Sol. La cosa está consumada.

Josep Plá [1897-1981] publicó en estas crónicas de los primeros meses después de la caída de la monarquía, así como su particular visión sobre los acontecimientos es importante la que da de los personajes protagonistas de este momentos cruciales y de esperanza en España. Recomendable su lectura.

REPÚBLICA Y REPUBLICANISMO

15 abril, 2009

republica-velas

Ideal cívico


Contrapunto a una sociedad con instituciones no democráticas como la monarquía


Fortalecimiento de la democracia como valor


Por una sociedad más justa e igualitaria


Fortalecimiento de los valores de una ciudadanía laica


La transparencia en la gestión de lo público


Límites al capitalismo salvaje para evitar que la codicia agrande la brecha social



Por estas y otras cosas creo que mañana España será republicana.

FIN DE SEMANA

5 abril, 2009

Este fin de semana, fin de semana sin reloj, sin obligaciones más allá de las normales para no llegar tarde al cine, para no molestar a los vecinos con la música, con el cine en casa, pero de resto, nada más. Así me dispuse a quemar las horas y nada mejor que el cine y la lectura. Empecemos por el cine. Primero The visitor del director Thomas Mc Carthy, 2007. Interesante porque se puede estar muy ocupado y sin embargo, tener una vida muy vacía. El protagonista se encuentra en esa situación y logra ver más allá de la cotidianeidad que cae en la rutina casi destructiva.

La segunda de las películas del fin de semana fue A soap del director Pernille Fischer Christensen, 2007. Drama que enfrenta a una joven que acaba con una relación y va a vivir a un bloque de apartamentos, en él tiene como vecino a un transexual pendiente de la operación de cambio de sexo. La relación entre ambos personajes, dos mundos distintos, ambos peleados o zaheridos por la sociedad, buscan su acomodo. Puede que lo encuentren.

La lectura tiene poco que ver con el contenido de las películas. He vuelto a leer de Josep Plá [1897-1981], Madrid. El advenimiento de la República, 1933, una crónica periodística de aquellos días tan decisivos y que contenían tantas esperanzas en el republicanismo como solución para un país que había sufrido las consecuencias de una monarquía que había hecho muy poco o nada por modernizar el país y democratizar las instituciones. El proceso democratizador que traía consigo el republicanismo se vio cercenado por una guerra que implantó una dictadura de partido único teñida de un catolicismo que bendijo y protegió los desmanes cometidos. Queda la esperanza que en un futuro España vuelva a ser republicana.

Volviendo al texto de Plá, éste no es un libro de historia, es una crónica de aquellos días, crónicas hechas con mucha naturalidad, sin dogmatismos y muy cercanas a la calle. Así escribe en su crónica del día 14 de abril, ya de madrugada: “El Ministerio de Gobernación está iluminado a giorno. Los miembros del gobierno provisional presentes en Madrid deben de estar reunidos para ir siguiendo, por momentos, los acontecimientos de toda España.

En la Puerta del Sol oigo a una señorita de mal vivir decirle a una amiga, con aire resignado:

-Con esto de la República, todavía no me he estrenado…”

OPORTUNIDAD PERDIDA

19 noviembre, 2008

José Bono presidente del Parlamento español podrá haber dedicado el día de hoy, un ratito al menos, para recordar que hace 75 años, el 19 de noviembre de 1933 votaron por primera vez las mujeres, siendo en ese momento más de la mitad del censo [6 716 557]. No ha tenido la oportunidad, pero sería bueno que alguien se lo recordara.

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Constitución de 1931

Artículo 36. Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.

[Constitución de 1931]

JUAN NEGRÍN, PRESIDENTE

16 noviembre, 2008

Enrique Moradiellos García (1956) publicó en noviembre de 2006 NEGRÍN, una biografía de la figura más difamada de la España del siglo XX, [Ed. Península]. La obra extensa, documentada y perfectamente estructurada desmonta uno tras otro los distintos “andamiajes” que contra su persona se montaron desde las filas fascistas y desde el propio republicanismo. Moradiellos recoge: “Como último presidente constitucional del Gobierno de la República en plena contienda civil, el doctor Negrín se convirtió en la figura histórica que más plenamente encarnó el esfuerzo bélico del bando vencido en la contienda fratricida española. Tanto en el plano interior como en la dimensión internacional. y fue así por varias razones entre las cuales cabría destacar una principal aducida poco antes de morir fusilado por uno de sus colaboradores y correligionarios, Julián Zugazagoitia, ex-director del diario El Socialista y ministro de Gobernación en 1937-1938. En el libro de memorias y recuerdos terminado en París en 1940 con anterioridad a su captura y entrega por la Gestapo alemana a España para su juicio y ejecución, Zugazagoitia advertía contra la “injusticia histórica” de personificar “culpas colectivas” en líderes individuales. Y añadía: “esa misma injusticia histórica vendrá a encarnizarse, cuando la guerra se haya perdido, con Negrín”. Recordaba así unas palabras pronunciadas por el presidente en plena contienda: Si me toca perder la guerra se podrá de mí de todo, menos que soy yo quien tiene responsabilidades en su desencadenamiento. Esto es de la cuenta de otras personas. ¡Allá los que no supieron ver lo que estaba a la vista!” [La confesión de Negrín y el juicio de Zugazagoitia en la obra de éste: Guerra y vicisitudes de los españoles, Barcelona, Tusquets, 2003; pp. 33 y 67]

NEGRÍN, una biografía de la figura más difamada de la España del siglo XX, [Ed. Península, 2006] pp.14-15

REPORTAJE: EL ARCHIVO SECRETO DE NEGRÍN

La última palabra de Juan Negrín

NATALIA JUNQUERA 16/11/2008

Hace 52 años murió en París un hombre tan deprimido que pidió que en su lápida no escribieran su nombre. Se llamaba Juan Negrín López y había sido el último jefe de Gobierno de la II República española. Sólo su hijo Rómulo y dos amigos íntimos asistieron al entierro. Nadie más acudió porque aquel hombre derrotado que quiso pasar eternamente desapercibido también había dado instrucciones a su familia para que esperara 48 horas antes de comunicar su fallecimiento. En su casa, el dirigente republicano más controvertido había dejado a medias unas memorias iniciadas muchos años atrás, y decenas de documentos que desmontaban muchas de las leyendas negras que vencedores y vencidos habían vertido sobre él y que provocaron su expulsión del partido socialista. Su nieta, Carmen Negrín, ha enseñado a EL PAÍS ese archivo con dos condiciones: que no se revele la ciudad donde está -“Por razones de seguridad. Podrían venir a robarlo, o a quemarlo, quién sabe”- y que la referencia sea Archivo J. N. L. “Sólo J. N. L.”, insistió. Son las tres únicas letras que se leen en la lápida de Juan Negrín López.

En el sótano de una casa de varios pisos, bajando unas escaleras y al final de unas galerías abovedadas que recuerdan a los refugios de guerra de las películas, cerrado con llave, está el Archivo J. N. L. Hay múltiples paquetes de documentos. Uno atado con un lazo de los colores de la República en el que se lee “Reservado”. Otros muchos envueltos en papel de periódico de 1939. Dentro, documentación oficial, correspondencia personal, textos y fotografías que Juan Negrín (Las Palmas, 1892-París, 1956) quiso conservar durante toda su vida. Y cientos de libros: en idiomas muy diferentes -“El abuelo hablaba diez”, presume Carmen Negrín. “Cuando murió, en 1956, estaba aprendiendo chino y árabe porque decía que eran los idiomas del porvenir”, añade-. Los libros no son novelas. Hay decenas de tomos sobre Política exterior en la prensa franquista, espionaje y manuales para traducir mensajes cifrados -“De pequeños, a mi hermano y a mí nos fascinaban las historias de tinta invisible que nos contaba”-.

Y entre todo eso, documentos que prueban que el envío del oro de la República a Moscú no fue un capricho de Negrín para complacer a los rusos, como le acusó un sector del partido socialista, sino una decisión del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936. O que aquel esfuerzo titánico, nunca comprendido por su ministro de Defensa, Indalecio Prieto, de resistir hasta el final de la guerra, obedecía a la información que le transmitían desde Alemania antiguos compañeros de estudios sobre la inminencia de una Segunda Guerra Mundial y su convencimiento de que, en esa lucha de las democracias contra el fascismo, las potencias que no habían querido ayudarle a luchar contra Franco, convertidas en aliadas, les harían vencedores. [+]

Enrique Moradiellos y Juan Negrín

RECONOCIMIENTO

4 noviembre, 2008

Linda Gregory muestra la bandera– CLAUDIO ÁLVAREZ [El País]
Manuel Azaña

El regreso de la bandera de Azaña

Un escolta del presidente republicano guardó la enseña durante 68 años

TEREIXA CONSTENLA – Madrid – 04/11/2008

Hace hoy 68 años, de madrugada, murió en un hotel francés el presidente de la II República, Manuel Azaña. Lo hizo exiliado y casi acorralado, rodeado de algunos incondicionales como el escolta Juan Gregory de Valdés, que montaba guardia a la puerta de su habitación para defenderle frente a una hipotética detención o secuestro.

Hace hoy 68 años, de madrugada, murió en un hotel francés el presidente de la II República, Manuel Azaña. Lo hizo exiliado y casi acorralado, rodeado de algunos incondicionales como el escolta Juan Gregory de Valdés, que montaba guardia a la puerta de su habitación para defenderle frente a una hipotética detención o secuestro. En aquellos días finales, Azaña sufrió constantes afrentas, aunque la última la recibió cuando ya nada le importaba. Ya había muerto.[+]

En marzo de 1996 me regalaron las memorias políticas de Manuel Azaña; Mondadori, 1978. La dedicatoria decía así: “Madrid, marzo 1996. No sé si mañana España será republicana, pero estoy seguro que estos libros te servirán para conocer y admirar la figura de un republicano que sin duda nos servirá de inspiración. Con cariño. Quique”.

Hoy pasados algunos años he vuelto a releer algunas cosas líneas después de ver la noticia que publica El País, sobre el regreso de la bandera republicana que cubría el féretro de Manuel Azaña en el momento del enterramiento.

Sus memorias comienzan así: No me propongo contarle al público mi vida personal entera. Narrada por modo directo, según los epígrafes usuales, importaría poco. Elaborar observaciones y experiencias, como ahora puedo verlas por reflexión en mi espíritu, y transportarlas a una versión más amplia, más libre que el relato biográfico, me forzaría a meter estrechamente en estas páginas la materia de los libros que no he escrito. Mi designio es otro. Las violentas fortunas de la política me han arrebatado tarde y por breve tiempo. Desquite de la brevedad, su violencia

Manuel Azaña

Madrid: 1931

2 de julio

Ayer tarde, un poco menos atareado, fui al Ateneo cerca de las ocho. Metido en mi despacho, no vi a nadie más que al conserje. Arriba había una conferencia, de las de mírame y no me oigas. Vi unos papeles y aburrido llameé a Guzmán [Martín Luis Guzmán], que estaba en el Regina. Le recogí en la calle de Alcalá y dimos un paseo hasta El Pardo, ya de noche. Tronaba y relampagueaba. Fresco en la orilla del río. Guzmán me cuenta las ocurrencias de Valle-Inclán, que acaba de ser derrotado como candidato lerrouxista en Galicia. Recordamos el furor antiguo de Valle contra Lerroux, y su tema: que sólo los sinvergüenzas podían ser republicanos.

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA -14 DE abril de 1931 –

DOÑA SOFÍA Y DOÑA PILAR

1 noviembre, 2008

Tarde desapacible, algo de frío en la calle y el viento que juega con las hojas manchadas de barro al caer en los charcos de los jardines de La Zarzuela. Detrás de los cristales blindados del pequeño salón de la planta baja, decorado estilo “remordimiento español”, dos damas toman té, porcelana china y cucharillas de plata fina ocupan la pequeña mesa que está entre dos cómodos sillones de orejas –creo que se llaman así- que da asiento a sus ilustres posaderas. Una de las damas de este retrato, doña Sofía, consorte de Don Juan Carlos, reina, por tanto, viste traje chaqueta gris plata y a su cuello collar de perlas, simple; la otra dama de verde botella su vestido y pendientes de plata fina. Doña Pilar se dedica a lo que ella considera periodismo –ahora es experta zarzuelóloga –este “palabro” se me acaba de ocurrir-, digo que es experta en los asuntos cotidianos de La Zarzuela, la casita de doña Sofía.

Este es el retrato de estas dos mujeres que en el ratito que están allí sentadas hablan de lo divino y de lo humano, y Pili –ya hay confianza- que es algo cotilla le suelta hilo a doña Sofía –no hay confianza- para diga y diga, y ella dice, y dice cosas que Pili luego cuenta en un libro –libro que le va a salvar el fin de año-. Del contenido del libro ya se han hecho eco los medios de comunicación –promoción gratuita para Pili- y al parecer algunas personas se han escandalizado de lo que opina doña Sofía sobre lo divino y lo humano. Presto el equipo de emergencias ha salido a desmentir lo dicho. A Pili no le ha gustado esto, bueno eso parece porque el libro tiene una buena promoción y eso es lo que importa.

Yo no sé donde está la sorpresa, porque creo que muchos intuíamos lo que pensaba porque se le ve a doña Sofía -no hay confianza- muy católica, apostólica y casi norteamericana, pues que va a opinar de las parejas de homosexuales, del aborto, de la eutanasia y de todos esos temas. ¿Alguien esperaba que diera vivas a la República, que pidiera el aborto libre y gratuito? Pues no, no iba a hacerlo y lo que dice Pili que ha dicho está dentro de lo normal en doña ella –es que no hay confianza-.

Doña ella sabe que está donde está porque en un momento dado –murió el dictador- se optó por una fórmula de compromiso para determinar el modelo de Estado. La Jefatura del Estado Español quedaba en manos de la monarquía, y salió lo que salió. Ella y su consorte han jugado su papel, el que le asignaron y ahí siguen. En algún momento, espero verlo y participar, a los españoles se nos darán las facilidades oportunas para poder discutir la fórmula de compromiso a la que se optó en su momento para la Jefatura del Estado y así poder decidir libremente el modelo de estado, mientras tenemos que seguir –con dignidad- aguantando una institución muy alejada de lo que es un principio fundamental en democracia: el derecho de la ciudadanía para decidir sobre todo lo que le atañe, todo.

En fin que el asunto no asusta, no da para más, pero ha llenado espacios de radio televisión y páginas de periódicos. Es la alternativa a los porcentajes de las bolsas.

PICASSO Y SU PELUQUERO

12 octubre, 2008

ARIAS A SECAS, REPUBLICANO ESPAÑOL

Por Juan Forn
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Cuando los veían llegar juntos a las corridas de toros en Arlés, muchos tomaban a uno por guardaespaldas del otro, aunque ni Picasso ni su peluquero Eugenio Arias superaban el metro sesenta de estatura. “No es lo mismo un hombre grande que un gran hombre, Arias. Nosotros somos la prueba”, le gustaba decir a Picasso. Se habían conocido al final de la Segunda Guerra, en el legendario Hôpital Varsovie de Toulouse, punto de encuentro de todos los republicanos españoles desparramados por el sur de Francia. Fue la mismísima Pasionaria quien los presentó (“Arias a secas, republicano español”), pero Picasso había olvidado el encuentro un año después, el día en que entró por primera vez en la única peluquería de Vallauris. Harto del frío de París, se había mudado días antes a una casa en las afueras de aquel pueblo. Su llegada al Salon Arias fue pura casualidad: necesitaba una afeitada y su veleidosa mujer de entonces, Françoise Gilot, se había negado a proporcionársela. Malhumorado e incómodo, Picasso no se esperaba que el peluquero no sólo le hablara en español y fuera como él un rabioso antifranquista, sino que además le ofreciera llevarlo a las corridas de toros que se hacían en Arlés.

Aunque los franceses purgaban a los toros para debilitarlos antes de las corridas y además les desafilaban los cuernos, aquellas tardes en Arlés eran para los exiliados españoles como volver por unas horas a la patria (una tarde en que un torero francés no lograba hace reaccionar a un toro, Picasso le gritó desde las gradas: “¡Háblale en español, que no te entiende!”). El cartel “Hoy toros, con la presencia de Picasso” se convertiría en un clásico durante las dos décadas siguientes. El vínculo entre el pintor y su peluquero, también: Arias afeitó dos veces por semana (y le cortó el pelo una vez al mes) a Picasso durante los veintiséis años siguientes. Al principio, era Picasso el que iba al Salon Arias, pero como los vallaurinos siempre le cedían el turno y se quedaban mirándolo mudos y boquiabiertos, Arias sugirió ir él hasta La Galloise, la casa de Picasso. Al poco tiempo de ir les regaló, a Picasso y a la Gilot, un sillón, porque según él no había ninguna silla de altura decente en La Galloise. Picasso, a su vez, le regaló un Renault Dauphine abandonado (su hijo Paulo lo había dejado allí, en una de sus tempestuosas visitas), para que Arias no tuviera que hacer caminando los tres kilómetros desde Vallauris hasta La Galloise. [+]

Las pequeñas historias son las que ayudan a entender a personajes imporantes y de los que tenemos sólo la visión de su actividad pública. Puede que este caso nos ayude a concoer mejor a Picasso, parte de su vida cotidiana, y a Eugenio.